El daño de la política hipócrita

Laura F. / A propósito de…

Hoy voy a hablarles de la hipocresía en el mundo de la política. Porque me revienta y me rebelo, como maestra de religión que soy. Por supuesto que no todo político es un hipócrita, ni todos los hipócritas son políticos.  ¿Qué es? La hipocresía es una distorsión de la verdad, la autenticidad, la honestidad y la consideración con otros. Lo que llamamos tener doble cara. Pero el daño que hace a un ciudadano comprobar cómo algunos de sus políticos practican la hipocresía como norma, es de una decepción muy  grande, hasta el extremo de llegar al descreimiento. Sí. Perder la confianza en el ser humano como servidor público, de perder la esperanza en hallar coherencia y dignidad. Lo que no llego a entender es la ceguera generalizada. Quizá es que los que siguen aplaudiendo incoherencias son los que se niegan a perder la esperanza y siguen apoyando a determinados políticos con la confianza de que cambien o por miedo. O eso, o es que tienen una incoherencia tan grande como a los que arropan. Voy a nombrar a varios políticos incoherentes. El primero de ellos es Felipe González. Este hombre enardeció a la mayor parte del país con un mensaje coherente entre su vida e ideas, pero conforme ha pasado el tiempo se ha producido una ruptura entre lo que pensaba y entre lo que se ha convertido. Ahora forma parte de una clase social de intocables. Pablo Iglesias también lo es, aunque parezca que no. Muestra actitudes de la antigua corporación gubernamental de todos los tiempos. Quiere representar un “tiempo nuevo”, pero ejerce como los antiguos.

Ahora le ha dao por la Misa. Si hablamos de  Mónica Oltra, es de las más coherentes, desde luego, pero está permitiendo que sus conselleres separen a la población con un tema que no es relevante teniendo en cuenta la crisis económica de los valencianos, que no tenemos ni un euro, ni donde caernos muertos. Según Compromis, se iba a  hacer cargo de los problemas dejados por una gestión y mangoneo de PP, pero permite que nos enfrentemos por una lengua que debía servir para unir en vez de separar, por ejemplo. Bueno. Todos somos incoherentes en algún momento. Hasta la Iglesia católica lo es en algunos de sus  dirigentes. Pero estamos hablando de política. Hay varias personas que no  lo fueron ni lo están siendo, y tienen que ver con la verdadera izquierda de esta país: Gerardo Iglesias o el  mismo Julio Anguita.

No han dejado de decir y hacer lo que siempre han hecho y dicho; además, sus vidas volvieron a su origen una vez dejado los cargos. Ellos la puerta giratoria no la han traspasado. Chapó! Pero quien gana en el ranking es el PP, ejerciendo el poder  aplicando el refrán: “A Dios rogando y con el mazo dando”…Eso ya no es incoherencia, es sinvergonzonería, ruindad, bajeza e ignominia. Meter a Dios y a su Madre, que para los creyentes es sagrado, para manipulaciones políticas y  conseguir votos de los mismos fieles … ¿Conceder a la Virgen la más alta condecoración policial? ¿Confiar a la Virgen de Rocío la solución de la crisis? ¿Salir a la calle en manifestación, como políticos, en la defensa o no de la familia o de otras cuestiones? Y así sucesivamente en diferentes situaciones y  poblaciones. Bien. Pues este ignominioso uso de Dios para conseguir votos ha hecho que la cuestión religiosa sea vapuleada hasta cuando no toca ni se lo merece. El PP ha hecho mucho daño a la Iglesia Católica de este país. Con lo religiosos que se tienen han hecho caso omiso a una premisa del Evangelio: “Dad a César lo que es del César, y  a Dios lo que es de Dios”. Han puesto a Dios en su labios mientras consentían los desahucios, han nombrado a Dios mientras han mentido con la crisis y su recuperación y podría seguir hasta agotarme. ¿Cómo se puede nombrar a Dios mientras haces uso y mala gestión del dinero de los contribuyentes? ¿Cómo se puede enarbolar la bandera de la fe, cuando se consiente que aumenta por días la pobreza y a miseria? ¿Cómo se puede dar cargos honoríficos a la divinidad, para después consentir que muera gente por la falta de  tratamiento para el hígado, o cómo los abuelos abandonan sus tratamientos porque no los pueden pagar? ¿CÓMO SE PUEDE SER TAN HIPÓCRITA? Pues sí. Yo soy creyente, practicante y me cae como una patada en el estómago cuando se nombra a Dios para tapar las miserias políticas.  Y cuando me toman por idiota. Esa es otra. Que forma parte de la política y todo vale? Pues va siendo hora que se vea que evolucionamos hacia un futuro mejor, no que estamos retrocediendo a la caverna.

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