Cox se rinde a la emoción del Martes Santo con la solemne procesión de Jesús Cautivo y María Santísima de la Paz

Publicidad

La localidad se llenó de silencio y devoción, en un recorrido marcado por la elegancia de los nazarenos y el esperado Encuentro entre los dos titulares de la hermandad

La localidad de Cox ha vivido, este Martes Santo, uno de los momentos más intensos y emotivos de su Semana Santa, con la celebración de la estación de penitencia de la Hermandad de Jesús Cautivo y María Santísima de la Paz. Un cortejo que comenzó puntual a las 21:30 horas bajo un cielo cómplice de recogimiento, en un ambiente que invitaba al recogimiento.

Desde la Glorieta, punto de partida y corazón simbólico del municipio, comenzó a fluir un cortejo que parecía detener el tiempo a su paso. Las calles Alameda, Vicente de Aleixandre, Ramón y Cajal, García Morato, Las Virtudes, Gabriel Miró, Virgen del Rosario, San José y la Avenida del Carmen se transformaron en un río de fe, donde cada paso resonaba con ecos de tradición y sentimiento.

Los nazarenos, ataviados con su característica túnica burdeos y calzado negro, portaban faroles que dibujaban destellos cálidos en la noche, diferenciándose con elegancia de otras procesiones. Junto a ellos, la presencia de mujeres con mantilla y peina española aportó una estampa de profunda raigambre andaluza, envolviendo el cortejo en una atmósfera de solemnidad y belleza clásica.

El protagonismo recayó, como cada Martes Santo, en las imágenes que despertaron la devoción del pueblo: Jesús Cautivo (1993) y María Santísima de la Paz (1994), ambas obras del imaginero Ramón Cuenca. Las tallas, cargadas de expresividad y delicadeza, avanzaron entre el respeto absoluto de los presentes, solo roto por el leve murmullo de la emoción contenida.

Pero fue al término del recorrido cuando la noche alcanzó su punto culminante. En la Glorieta tuvo lugar el esperado Encuentro, un instante a caballo entre lo humano y lo divino, en el que ambos titulares fueron mecidos por sus costaleros y costaleras. El vaivén de los pasos, acompasado y sentido, arrancó suspiros y lágrimas entre los asistentes, sellando una escena que quedará grabada en la memoria cofrade de Cox.

Así, entre luces temblorosas, pasos firmes y corazones encogidos, el Martes Santo volvió a demostrar que en Cox la tradición, la fe y la emoción no solo se celebran, sino que se viven con el alma.

Puedes ver el vídeo de la Procesión aquí: