El cortejo de la Cofradía llenó de emoción y fe las calles de la ciudad en la antesala de su centenario
En la tarde de Martes Santo, cuando el tímido sol comenzaba a despedirse tras los tejados, la Cofradía del Perdón salió al encuentro con su querida Orihuela. No era una procesión más. Era el latido de la devoción hecho música. Un negro mar de notas que descendía por las calles, salpicado por los fajines, cíngulos y vueltas de capa, que daban el toque de color a una cortejo penitencial. A pocos meses de cumplir su centenario, la cofradía ha llenado las calles de la ciudad orcelitana con su toque único.
Una de sus principales novedades se encargó de abrir la procesión: una nueva Cruz Guía de orfebrería realizada en los talleres de Orovio de la Torre en Ciudad Real.
Miles de nazarenos y músicos, almas unidas en una sola fe, convirtieron el empedrado en una catequesis viva. Las marchas más populares de la Semana Santa se elevaban como oraciones que ya no necesitaban palabras: cada corneta, cada tambor, cada clarinete era un verso escrito con emoción. Y el público, miles de corazones latiendo al mismo compás, se detuvo a escuchar. Porque en Orihuela, cuando el Perdón pasa, el tiempo se detiene.
Tres conjuntos maestros guiaron el cortejo con la autoridad serena de quien conoce el lenguaje del alma. La Agrupación Musical “El Perdón” de Alcázar de San Juan, fiel a su nombre, la Agrupación Musical “La Samaritana y Cristo de la Sangre” de Totana y la Agrupación Musical “Virgen de la Amargura” de Lorca, considerada por muchos como la mejor del Levante, tejieron un tapiz sonoro que envolvía las imágenes como un manto de terciopelo invisible. Junto a ellas, como testimonios del talento de nuestra tierra, marchaban la Convocatoria del Perdón (conformada por miembros del Conservatorio de Música de Redován), la Banda de Cornetas y Tambores “Nuestra Señora de los Desamparados”, el Quinteto de Metales “Ginés Pérez de la Parra” y la Sociedad Compañía de Armaos y Centuria Romana de Nuestro Padre Jesús.
Y las mejores bandas hicieron sonar las mejores marchas. Desde la emblemática y tradicional “Christus a venia”, banda sonora por antonomasia de La Caída, hasta “Reina de reyes” o “Esperanza de María” para María Santísima del Perdón; pasando por “A la diestra del padre” para acompañar al paso de El Calvario, o “Seres de luz” con La Verónica.
Si por algo siempre ha sobresalido la noche del Martes Santo, es por ser conocida como la noche de la plata. Y es que tres de los cuatro tronos procesionales de la Cofradía del Perdón, algunos de los más antiguos del sureste español, están realizados a partir de este valioso material. En concreto, los tronos de La Caída, de La Verónica y de María Santísima del Perdón fueron realizados por el orfebre Orrico. El del Calvario, por su parte, es obra de R. Moreno. Todos ellos recorrieron las calles de Orihuela, mostrando un patrimonio cargado de historia, que se compone de: “Nuestro Padre Jesús de la Caída”, (Cristo de Francisco Salzillo (1754), y el resto de imágenes de Felipe Farinós (1859), la “Santa Mujer Verónica” (José Dies, 1942), el “Cristo del Calvario” (Enrique Galarza, 1942) y «María Santísima del Perdón» (Quintín de Torre, 1952).
Pero el momento que nadie olvidará llegó al final del camino. A su entrada en el Santuario de Nuestra Señora de Monserrate, cuando la noche ya había tendido su velo, todas las agrupaciones cruzaron el umbral del templo como si fueran una sola voz. Allí, bajo la mirada dulce de la Patrona de Orihuela, interpretaron piezas elegidas con el corazón: melodías que no eran solo música, sino promesa. Una promesa que, desde 1927, se renueva cada Martes Santo, desde hace casi un siglo. El Perdón no es un recuerdo, es un abrazo que Orihuela sigue necesitando. Porque en esta ciudad, la fe no se explica. Se siente. Y cuando las últimas notas se apagaron dentro del santuario, quedó flotando en el aire algo más grande que el silencio: la certeza de que, una vez más, que la ciudad había tenido su esperado Martes de Perdón.
Puedes ver el vídeo de la Procesión de la Cofradía del Perdón de Orihuela aquí:






