Por Mateo Marco Amorós
Aun consciente de mi ignorancia sobre cine, pues mi percepción del séptimo arte ya advertí que estaba viciada por la experiencia en mi infancia de ir al cine todos los domingos y fiestas de guardar, echaran lo que echaran en sesión doble y continua, por mero entretenimiento y merendar un buen bocadillo, pieza de fruta y brocerías, no me resisto a señalar uno de los aspectos que más me ha gustado de la película A salto de mata, película de Carlos Escolano dedicada a José Luis Zerón Huguet y que homenajea al poeta y a la poesía. Suerte, dije también, análisis como el que en Frutos del Tiempo le dedicó Javier Puig. Quien quiera sustancia sobre el filme, ahí tiene un texto excelente.
Centrándome en lo que más me ha agradado, están las imágenes de espacios rodados. Podría decir también la música. Y los textos escogidos, pero… Sobre todo me han llamado la atención imágenes muy atractivas, filmadas en parajes próximos. Sí, escribo sin saber, pero si es cine ofrecer fascinantes imágenes, Carlos Escolano en A salto de mata nos las ofrece muy hermosas, exprimiendo belleza incluso donde hay ruina. Como la de esos lugares que importan a los arqueólogos de lo contemporáneo, imágenes que indagan sobre los hierros y cementos de nuestras recientes decadencias, imágenes como las que viene sirviéndonos hace tiempo mi paisano Jesús Tarruella, fotografiando los escalofríos del abandono.
Imágenes que en A salto de mata, se sirven revestidas de poesía, reflexión y… Y silencios. Porque tanto para la reflexión como para la poesía, importa el silencio. Imágenes que nos pasean por paisajes agrestes y por escenarios de la memoria dolorosa; por lugares ruina o testimonio de lo que fueron o quisieron ser y no fueron, donde el casquijo del fracaso… Donde también caben palmeras, cielos azules abiertos al firmamento y el agua espléndida que nos convierte al amor atento.
Y excelente una toma, luminosa y viajera; la de esa secuencia que sin yo saber de cine me parece magistral: la del poeta en el tren, observante, meditabundo. Un poeta que administrando el silencio nos dice mucho.






