El centro escolar conmemora 16 años de historia recuperando el legado fallero de la Orihuela de 1930
El Colegio Público de Hurchillo ha celebrado el tradicional acto de pleitesía de sus Fallas 2026, una cita muy esperada por toda la comunidad educativa que cada año rinde homenaje a una de las tradiciones festivas más emblemáticas del territorio valenciano. Este evento, que el centro organiza desde hace 16 años, se ha convertido ya en una de las celebraciones más significativas del calendario escolar.
Con esta iniciativa, el colegio no solo celebra las Fallas, sino que también recupera y recuerda la gran tradición fallera que vivió Orihuela en la década de 1930. En aquellos años la ciudad llegó a plantar alrededor de 20 fallas, y contaba incluso con un gremio de maestros falleros que trabajaban durante todo el año en la creación de los monumentos. Aquella época fue considerada uno de los momentos de mayor esplendor de las Fallas en la ciudad.
El acto reunió a alumnos, profesores y familias en un ambiente festivo en el que se proclamó a los falleros y falleras infantiles de 2026, un grupo de niños y niñas del centro que representan la ilusión y el compromiso de las nuevas generaciones con esta tradición. Junto a ellos, una maestra del colegio fue nombrada madrina de las Fallas, acompañando a los pequeños representantes durante todo el acto.
Uno de los elementos más característicos de esta celebración es el pañuelo amarillo que lucen todos los alumnos del centro, convertido ya en el símbolo identificativo de las Fallas del colegio. Además, los estudiantes de sexto curso de Primaria forman la Junta Central Fallera, encargada de colaborar en la organización de los actos y de transmitir el espíritu festivo al resto de compañeros.
El acto estuvo lleno de emoción y simbolismo, recordando la importancia de mantener vivas las tradiciones culturales y de transmitirlas a las nuevas generaciones desde la escuela.
La ceremonia concluyó con la interpretación del himno regional valenciano, momento en el que alumnos y profesores se unieron para cantar una de las señas de identidad de la cultura valenciana. Como broche final, el cielo se iluminó con un castillo de fuegos artificiales, que puso el punto final a una jornada cargada de tradición, orgullo y convivencia.
Durante el acto, el director del centro, Joaquín Marzá Mercé, destacó el valor de esta iniciativa para la comunidad educativa y para la ciudad:
“Me siento orgulloso de que hayamos recuperado una tradición tan importante de esta ciudad y de que eso haya hecho posible volver a vivir el esplendor de las Fallas en Orihuela”.
Con celebraciones como esta, el Colegio Público de Hurchillo demuestra que la escuela puede ser también un lugar donde la cultura, la historia y las tradiciones locales siguen vivas, transmitiéndose de generación en generación.





