Por Mateo Marco Amorós
«A una nariz», «A un nariz», «A un hombre de gran nariz», «A un narigón»… son títulos con los que los estudiosos han bautizado el conocido soneto satírico que Francisco de Quevedo escribió burlándose de las napias de Luis de Góngora. La versión más difundida es la que apareció en El Parnaso español, recopilación póstuma realizada a mediados del siglo XVII por José González de Salas, amigo de Quevedo.
El primer verso de dicho soneto –»Érase un hombre a una nariz pegado»– sirve, transformándolo, para vernos en espejo. Se me ocurre considerando lo que día tras día observo callejeando o sentado en la terraza de un bar o en un transporte público o en cualquier lugar; hasta en misa. Porque si el genio escribió eso de «un hombre a una nariz pegado», las imágenes cotidianas me sugieren lo que sigue: «Érase un hombre a un móvil pegado». Porque hoy somos seres, hombre o mujer, a los móviles pegados. Niños, jóvenes, adultos y viejos adheridos a móviles.
Y quien dice el primer verso dice prácticamente todo el poema, porque el móvil se nos ha convertido en apéndice carnal. Como si nariz. O mejor que nariz, como si oreja sobre oreja fuera. O mano extensión de mano. Apéndice superlativo, «sayón y escriba», «peje espada», «reloj de sol» que se prolonga ya en nuestra oreja, ya en nuestra mano como alambique adosado, espolón o apófisis enquistado. Así veo a la gente. Así me veo.
Cuando los primeros móviles ladrillo, usados sólo para telefonía y mensajes, proliferaron fundas a modo de cartucheras. Y parecíamos pistoleros del Lejano Oeste. Entonces no había necesidad de estar tan pendientes del artilugio. Hoy siendo teléfonos inteligentes con múltiples prestaciones, de continuo reclaman nuestra atención: algún correo, alguna curiosidad en Facebook o en Tik-Tok o Instagram o en lo que fue Twitter, o una localización en Google Maps, o una consulta en algún buscador, o la lectura de un periódico, o… ¡Mil entradas en WhatsApp! Aplicaciones que nos absorben y redes que nos enredan, hombres somos a un móvil pegado. O quizás seres celulares accesorios de un celular. Accesorios.






