Ni un dolor de cabeza

No soy muy espabilado la verdad, no obstante, no hace falta ser un lince para darse cuenta, por pequeños detalles, como nos están manipulando. No hablo de grandes cosas en un día, sino de largo tiempo con pequeñas cosas.

Voy con algunos ejemplos: ¿Te has dado cuenta como ha aumentado la frecuencia de anuncios referidos a medicamentos en la TV? joer, tanto que aburren”. Otra particularidad que me llama la atención, es como nuestras madres han ido cambiando el típico armario de las galletas, por el imprescindible armario de los medicamentos.

¿En verdad de qué deseamos curarnos? La industria del medicamento ha descubierto que es muy fácil transformar en síntomas nuestra verdadera enfermedad, que no es otra que: NO SABER VIVIR PLENAMENTE.

Según los últimos informes, los medicamentos son la tercera causa de muerte en Estados Unidos. La gente ya no solo se medica, sino que se auto-medica como si las pastillas de colores no tuviesen otro efecto en el cuerpo, que quitar los dolores. Señoras y señores… la epidemia que nos fastidia el cuerpo se extiende…

Estamos llegando a tal punto que, a falta de enfermedades, se sospecha que las grandes farmacéuticas se inventan trastornos para poder aplicar el uso de una cura multimillonaria para sus cuentas de resultados.

Por ejemplo, el caso del TDAH. Sin embargo, no profundizaré en cómo algunos dan palos a los que los piden con gusto.

 

No tiene sentido que no escuchemos a nuestro cuerpo. Que pongamos remedio, incluso preventivo, es decir por si me duele, a un simple dolor de cabeza.
Es que ya no sabemos ni aguantar un dolor de cabeza. Y si tu cuerpo no desea que lo “chutes” para que sigas con tus rutinas, sino que te avisa de que pares a respirar profundamente, a disfrutar de tus hijos, de tu esposo o esposa, etc.
Pues no, nosotros auto-tabletazo y para adelante con nuestra torpeza que nos joderá los riñones, el hígado y lo que haga falta hasta que paremos forzosamente por saturación química.

Los medicamentos están bien… pero no son el remedio. El remedio eres tú. Ellos no te dan la salud, si la enfermedad es depender de ellos. Cualquier cosa en la vida puede ser un medicamento si se sabe usar conscientemente. Un buen vaso de algo caliente y una buena sudada en la cama, lo es. ¿Cuánto tiempo hace que no le das a tu cuerpo la oportunidad de que te cure por él mismo? Entonces… ¿Cómo sabes que te cura el medicamento y no tu propio cuerpo? Yo lo he probado muchas veces y no se adelanta nada con el pastillón en muchos casos.

En fin… yo intentaré invertir en alguna farmacéutica, porque seguro que me quedará una buena paga de jubilación. Solo tengo que fijarme como comen de brutal, por ejemplo, las personas diagnosticadas con azúcar, con colesterol, etc. que ponen la solución al copioso manjar, no con unos hábitos más saludables, sino con un coctel multicolor de pastillas milagrosas.

Lo dicho una buena inversión, invertir en farmacia, clientes no nos faltarán. Y si se diera el caso de que sí, nos inventamos unas cuantas enfermedades y a cobrar.

tequiero@benitoalcaraz.com

 

Autor del libro “De mayor… Quiero una familia como vosotros
www.dejarhuella.org

 

 

Publicidad

Sencillo, los humanos como humanos La demencia por la que atraviesa gran parte de la humanidad nos está llevando a tratar a los animales como personas, a las personas como cosas y a las...
¿Por qué nadie me pregunta si soy feliz? Hace unos días una asociación relacionada con el TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), le propuso a mi hijo que diese una charla e...
La tierra sin nombre Me resulta muy chocante comprobar cómo utilizamos la historia para remontarnos a los principios de lo que deseamos justificar. Algunos actos histórico...
¿A tí no te gustaría? Nuestras mejores ropas, nuestros mejores peinados, nuestras mejores pinturas, nuestro mejor aspecto… En definitiva la mejor versión visual que podemos...
Buenos días bruja mía… Ayer me hiciste una pregunta que no supe responder, incluso respondiéndola no hubiese sido la respuesta, pues yo no había sido eso… la dejé en el aire...
¿Los buenos o los malos? Qué ganas de dejar claro ante todos que siempre somos los buenos. Recuerdo que de pequeño a mi padre, especialmente, le gustaban y le gustan mucho la...

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*