En el oleaje de la luz y la sombra: La conquista de los conejos

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Imagen de Joaquín Marín

Por Mateo Marco Amorós

Vaya por delante que el cuadro me gusta. Vamos que, como cuando comenté mi opinión sobre el arte contemporáneo en «A mesa puesta», es una obra que podría soportarla de por vida en mi casa, en el lugar que fuera más consonante. En este caso en el estudio o en el salón. El cuadro me gusta por sus azules, grises claros y blancos. Porque me gustan mucho los azules sobre grises claros y blancos. Se trata de la obra «La conquista de los conejos I & II», pintura de DIMASLA, dúo de artistas formado por Diana Lozano y Álvaro Jaén, autores que expondrán a principios de marzo en la edición de Art Madridꞌ26, en el stand A 14 representados por la galería La Mercería.

Sí, me gusta ese cuadro. Se trata de una obra de grandes proporciones: casi dos metros de alto, dos metros y sesenta centímetros de ancho y tres centímetros de grosor. Lo único que me distancia son algunos de los materiales que lo componen o que se han utilizado en su elaboración. A saber: urea de conejo, polen de flores de romero, tomillo y lavanda, lluvia, viento y sol sobre acrílico en tela de algodón natural, soporte expuesto en pinocha, dolomita y caliza durante dos meses.

Entre otros materiales he dicho urea de conejo. Así es. Urea, de la orina. Como he dicho viento y sol sobre acrílico en tela de algodón natural. Y es que la razón de la presencia de esos componentes se justifica por la filosofía de los autores –autor y autora– respecto al proceso de creación. Es como dejar hacer a la naturaleza. Algo así, se me ocurre ahora, como San Isidro con los ángeles. Que mientras él rezaba, los ángeles labraban. O labrando, le ayudaban los ángeles con el arado mejorando su productividad. Según versiones una cosa u otra.

Parecido, estos artistas que me interesan; que mientras filosofan ecologías, la naturaleza actúa y se manifiesta sobre los soportes, dejando que la temperie, junto con factores vivos y muertos, impregne superficies resultando al cabo, la obra de arte recolectada, una expresión/impresión del ecosistema.