José Manuel Medina, exalcalde de Orihuela, responde a las declaraciones de la portavoz del PSOE, Carolina Gracia

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Medina juzgados

«No ha habido un solo alcalde ni alcaldesa que ni haya terminado imputado o condenado. Tenemos los ejemplos de Luis Fernando Cartagena, José Manuel Medina o Mónica Lorente», afirmaba Gracia ayer en rueda de prensa

El exalcalde de Orihuela, José Manuel Medina, ha respondido a las afirmaciones vertidas ayer por la portavoz socialista, Carolina Gracia, en las que ponía el ejemplo de Medina, Mónica Lorente o Luis Fernando Cartagena, como políticos del Partido Popular vinculados con la corrupción.

Estas declaraciones, se enmarcan dentro de la rueda de prensa en la que el PSOE pedía la dimisión del alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, tras conocerse que el Ministerio Público le pide siete años de cárcel por delitos contra la Hacienda Pública y  de falsedad documental. Por ello, el exalcalde Medina ha querido desmarcarse de la situación emitiendo un comunicado en el que defiende su honor e inocencia.

«He conocido por varios medios, las declaraciones de la portavoz del Psoe, y exalcaldesa de Orihuela, exigiendo la dimisión del Alcalde de Orihuela, por circunstancias personales ya conocidas, en las que no entraré a valorar. Tras dieciocho años fuera de la actividad pública, quiero seguir en mi tónica de no inmiscuirme en asuntos políticos. Pero la justificación que da para apoyar su exigencia, en asuntos del pasado, afirmando que todos los alcaldes de Orihuela, pasaron por situaciones penalmente reprochables, citándome entre ellos con nombre y apellidos, me produce un especial desagrado a la vez que una profunda decepción, por cuanto a la Sra. Gracia, por motivos de empatía personal y respeto al cargo que como Alcaldesa de mi Ciudad había desempeñado, creía que me unía el mismo y recíproco sentimiento.

La señora Concejal conoce de sobra mi biografía, y sabe que tras un largo calvario, todas las resoluciones judiciales que me atañen, a las que fui sometido, han ido terminando sistemáticamente en absolución o archivo, de manera que mi inocencia, mi honor y mi nombre están exentos y así deben seguir, de la más mínima mella. Y lo sabe porque a Dios gracias, en Orihuela, al menos para las personas bienintencionadas, es una evidencia. A pesar de ello, y desgraciadamente con carga de mala fe, no ha dudado en atribuirme hechos que no me conciernen.

Hay otros hechos en los que sí me siento concernido, y muchos no sólo están en la memoria de mis paisanos, sino que son realidad tangible en las calles de mi ciudad y su extenso territorio. Me pregunto porque de mis doce largos años como Alcalde, solo le han quedado en la memoria, los hechos para meterme en un saco que no me corresponde. A lo mejor, tendría que haber preguntado a alguno de mis paisanos, que quizá le habrían hablado del Teatro Circo, de San Juan de Dios, del Auditorio Lonja, de la Universidad de las Salesas, del Prop, de la Casa de la Juventud, del palacio del Agua, y de tantas y tantas realizaciones en nuestro amplio municipio.

Incluso le hablarían del Palacio de Justicia, donde a pesar del esfuerzo que hizo el entonces portavoz de su partido, por conducir a la fiscalía a una persecución tan pertinaz como inútil, no ha sido óbice para que en él se haya impartido justicia, que aunque lenta, ha ido reponiendo mi honor en el lugar que nadie debió de mancillar.

Me siento sorprendido, pues la verdad no me esperaba, que para justificar un momento de efímera lucidez o presencia política, se tire por la borda una relación mantenida de respeto en lo personal y en lo institucional. Por eso me siento más dolido. El agravio se mide en función del aprecio a quien lo inflige.

A lo largo de mi actividad política, nunca he entendido la rivalidad como enemistad. Yo fui uno de los firmantes de la moción de censura al alcalde D. Vicente Escudero, porque en aquellos momentos era lo que políticamente interesaba a la formación en la que yo estaba encuadrado. Pero también fui el firmante y promotor de la propuesta de acuerdo, que dedicaba una importante avenida y descubría un altorrelieve con su esfinge, pues nunca tuve la más mínima duda, que tanto en lo personal como en lo político, el Alcalde D. Vicente Escudero era merecedor de ello, acto que realicé con sumo orgullo y cariño.»

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