La Casita del Ratón Pérez, un nuevo punto de interés turístico en Bigastro

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Ilusión, cultura y tradición se unen en un proyecto pensado para los más pequeños

El municipio de Bigastro celebró el pasado viernes 27 de marzo la inauguración de la Casita del Ratoncito Pérez, una nueva propuesta cultural y turística que ha despertado la ilusión de cientos de vecinos, especialmente de los más pequeños. La jornada reunió a numerosas familias en torno a una iniciativa que combina literatura, tradición y participación ciudadana.

Los actos comenzaron en la biblioteca municipal con un cuentacuentos, seguido de una divertida gincana por las calles del municipio. Como broche final, los niños pudieron visitar la esperada casita del Ratoncito Pérez, un espacio diseñado para fomentar la imaginación y la interacción. Además, durante el evento se repartieron cientos de cuentos gratuitos entre los asistentes, que aún pueden solicitarse en la biblioteca.

La casita, ubicada en la calle Francisco Pallás, en el Pasaje de Las Palmeras, nace como una maqueta elaborada con materiales reciclados y colocada en un muro accesible al público. Junto a ella se ha instalado un buzón rojo donde los niños pueden depositar cartas dirigidas al popular personaje, agradeciendo sus regalos o compartiendo sus experiencias. Este elemento no solo busca reforzar la tradición, sino también recuperar valores como la gratitud.

El impulsor del proyecto, Antonio Meseguer, concejal de Medio Ambiente y Urbanismo del Ayuntamiento de Bigastro, ha sido también el creador de la casita, que ha donado al municipio. La iniciativa surge con una doble intención: atraer visitantes y dinamizar la vida local, especialmente la hostelería, y ofrecer un espacio mágico para los más pequeños. La idea de “invitar” al Ratoncito Pérez a vivir en Bigastro se convierte así en un reclamo turístico original y cercano.

El proyecto se completa con la creación de un cuento titulado Una carta para el Ratón Pérez, escrito por Dámaris Navarro con la colaboración de Jesús López Moya en la maquetación y las ilustraciones de Cristina Osuna. La obra vincula al personaje con la historia y los espacios reales del municipio, como el parque de la Cruz o la antigua escuela vinculada al maestro Francisco Pallás, figura destacada en la mejora educativa local.

El relato propone una visión diferente de la tradición: en lugar de escribir cartas para pedir, invita a los niños a agradecer. A través de esta narrativa, se recupera la costumbre de expresar gratitud, fomentando valores educativos y emocionales desde la infancia.

Las ilustraciones del libro refuerzan el vínculo con Bigastro, representando lugares emblemáticos del municipio para que los más pequeños puedan identificarlos fácilmente. De este modo, la casita y el cuento forman un conjunto que combina patrimonio local, creatividad y educación.

Con esta iniciativa, Bigastro suma un nuevo atractivo turístico y cultural, pensado especialmente para el público infantil, pero con un mensaje universal: la importancia de dar las gracias y mantener vivas las tradiciones.