Colaboración ciudadana

Mateo Marco Amorós / Bardomeras y meandros

Joaquín Marín / Fotografía

Que a ciertos políticos les gusta sacar pecho y ponerse medallas a costa de quien sea y de lo que sea, no es novedad. Diremos pecado, pero no pecador. Diremos caso, pero tampoco diremos lugar. Esto, sobre todo, por respetar la humildad de nuestro amigo protagonista antes que por ocultar el buche y plumaje del político oportunista. De esta se libra. Porque bien merecería este concejal de turno que destacáramos en negrita y mayúsculas su nombre, apellidos, concejalía, filiación política y localidad. A mayor gloria de la desfachatez. No por negarle la eficiencia pero sí aunque sólo fuera por ver si se vacunaba de humildad. Un poco.

Resulta que corriendo el mes de julio, un amigo veraneante que ya quisieran muchos ayuntamientos como ciudadano, descubrió las consecuencias de un acto vandálico sobre una bella estatua del patrimonio urbano de la población donde disfruta las vacaciones. Descubierto el atropello, indignado y sensible por ver maltratado el patrimonio común, escribió al ayuntamiento por Messenger y pronto le respondieron confirmándole haber dado parte a la concejalía responsable. Hasta aquí perfecto. Es lo bueno de las aplicaciones telemáticas. Permiten denunciar con rapidez y contactar con las instituciones si éstas atienden las plataformas que ofrecen. La sorpresa fue que al día siguiente la noticia apareció en la prensa como si la gamberrada hubiera sido esa misma mañana. E informando que se había conocido por efectivos policiales. Y que enterada la concejalía, los operarios municipales actuaron de inmediato rehabilitando lo estropeado.

Que la actuación fue diligente, no cabe duda. Nuestro amigo avisó viernes noche y sábado por la mañana, antes del mediodía, ya estaba rehabilitado lo dañado pero… Pero quien levantó la liebre fue este ciudadano de a pie. Lo dicho, un ciudadano ideal que ya quisieran muchos ayuntamientos como convecino.

Aunque sólo fuera por eso que dicen de hacer pedagogía, bien valdría que periódico y concejalía hubieran reconocido, agradeciéndola, la colaboración ciudadana que denunciando casos como el comentado permiten actuar con rapidez. Significando un estupendo ejemplo de ciudadanía responsable. Para que nosotros, ciudadanos, imitemos a estos vecinos virtuosos. Como lo es nuestro buen amigo veraneante.

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