Desguaces Miguel, un negocio desolado por la gota fría que tratan de levantar tres mujeres

La DANA dejó bajo el agua los miles de vehículos que tenían en sus instalaciones, abiertas desde 1986

María José, Julia y Rosa Gómez son las tres administradoras de una de las miles de empresas de la comarca que se han visto azotadas por la gota fría. Desguaces Miguel se encuentra en la Avenida de Orihuela, en Redován, un lugar que se dedica, ahora a tratar de levantarse tras la riada, pero desde el año 1986 ha sido un negocio referente que con mucho tesón han sacado adelante.

Conocido como un desguace, se trata realmente de un centro de descontaminación de vehículos al final de su vida útil, con la premisa de recuperar las piezas servibles y que envían a toda España con un servicio cercano pero también a través de la aplicación de móvil Whatsapp, además cuentan con servicio público de grúa y la tramitación de bajas de los vehículos de manera gratuita. Ahora ha sufrido un duro golpe.

La fuerza de esta catástrofe dejó bajo el agua los miles de vehículos que tenían en sus instalaciones, pero lo que es más grave, sus motores y piezas más valiosas que estaban en el almacén tampoco podrán ser vendidas, el agua no perdonó ni un metro de esta empresa.

Era jueves 12 de septiembre cuando estas trabajadoras abrían su negocio, en una mañana despejada, comenzó la tormenta y sin margen para salvar nada, el agua empezó a ganarles terreno, la fuerza de la lluvia y la rapidez con la que comenzó a inundar las instalaciones les obligó a cerrar las puertas y salir de allí en una tregua, ya sin luz, junto al Escorratel, una de las zonas donde peor suerte han tenido ante la DANA.

Cortaron los accesos y creció la angustia sobre lo que estaría sucediendo en este negocio familiar, que un día el padre y el hermano de las tres gestoras pusieron en marcha.

El sábado, 14 de septiembre, pudieron volver, encontraron un panorama desolador, el agua se había hecho dueña de este lugar. Un espíritu de lucha les invadió, eso y la ayuda inesperada de amigos y familiares que no dudaron en calzarse las botas y quitar el barro, algo que les ha dado fuerzas para seguir adelante.

Esta es la imagen de la tragedia, la consecuencia de un temporal único en nuestros tiempos y que la Vega Baja en muchos puntos no ha podido soportar. Todo perdido y a tratar de remontar, ahora toca una tarea muy fea, los papeles, los seguros, reclamar ayudas, esperar que se compensen algunos daños, aunque también está el lado bueno, la gente que te da sin pedir nada a cambio, como mencionaba María José, del abogado y exalcalde de Redován, Emilio Fernández, quien está tendiendo una mano para que la gestión de esta situación sea menos complicada.

La vuelta a la normalidad será difícil pero el espíritu luchador sale y aunque han tenido duros días de limpieza o esperando conseguir luz y agua, ahora el objetivo que esta empresa, que tiene 33 años, se ha marcado es levantarse, y es que si algo les dejó su padre, Julio Gómez, el fundador de este Desguace, es que “los negocios que funcionan bien son porque se abren temprano y se cierran tarde” ahora seguirán aplicando esta premisa, a pesar de los duros momentos vividos con una estela muy larga por resolver.

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