El capital extranjero pone sus ojos en el mercado inmobiliario de la Vega Baja

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Orihuela lidera el ránking de municipios de compra de viviendas por parte de este colectivo. En el top 10 aparecen Torrevieja y Guardamar del Segura

El mercado inmobiliario de la costa alicantina sigue una tendencia imparable de internacionalización, reconfigurando por completo el acceso a la vivienda en la provincia. Según las últimas estimaciones de la plataforma de datos demográficos y residenciales EspanAtlas, la presencia de compradores internacionales ha alcanzado cotas históricas en la comarca de la Vega Baja, consolidándose como el principal epicentro de este fenómeno, en toda la Comunidad Valenciana.
La presencia foránea en las transacciones es tan destacada que, en 12 municipios de la región, los ciudadanos extranjeros ya protagonizan más de la mitad de todas las operaciones de compraventa. El ranking autonómico está encabezado de manera indiscutible por Orihuela, donde se estima, para 2025, que un apabullante 82,1% de las transacciones impliquen un cambio a propiedad extranjera. Muy cerca le sigue Torrevieja, con un 79,0% de operaciones internacionales, y Guardamar del Segura, que también se sitúa firmemente en el foco inversor con un 69,9%.
A nivel autonómico, el «Top 10» de municipios con mayor porcentaje de transacciones extranjeras dibuja un mapa enfocado casi en exclusiva en el litoral de la provincia Alicante:
  • Orihuela: 82,1% 
  • Teulada: 79,1%
  • Torrevieja: 79,0%
  • Barx: 75,8%
  • Benissa: 70,3%
  • Guardamar del Segura: 69,9% 
  • Calpe: 69,5%
  • l’Alfàs del Pi: 66,8%
  • Altea: 65,0%
  • Jávea: 61,9%

El alquiler caro y la turistificación tensionan el territorio

La masiva llegada de capital internacional guarda una relación matemática y directa con el coste de la vida, en todos estos municipios. Al cruzar los datos de las localidades con un mayor peso de población nacida en el extranjero con el coste medio del arrendamiento, el resultado evidencia un escenario de mercados residenciales fuertemente tensionados. La turistificación y el alquiler caro van de la mano; aquellas zonas que registran un mayor volumen de viviendas de uso turístico y compradores foráneos son, de manera sistemática, las más caras y prohibitivas para el residente local, que sufre las consecuencias de una burbuja de precios alimentada desde el exterior.
No obstante, esta inmigración residencial ligada a la vivienda presenta diferencias estructurales profundas en función del poder adquisitivo del municipio. Mientras que las zonas con rentas más bajas acusan una mayor vulnerabilidad económica, los municipios más ricos disfrutan de estructuras de edad equilibradas (concentradas en la franja de los 40 a 50 años) donde conviven generaciones plenamente activas y económicamente estables.
Este panorama plantea un desafío estructural para el futuro habitacional de la Vega Baja. El dinamismo y el atractivo internacional inyectan un flujo constante de capital en el sector de la construcción y los servicios, pero a su vez amenaza con desplazar a la población local de los focos urbanos, ante la imposibilidad de competir con el músculo financiero del comprador extranjero.