Pólvora, teatro, danza y un renovado montaje en la plaza Ramón Sijé protagonizaron una de las jornadas más esperadas de las Fiestas de la Reconquista
Orihuela volvió a viajar este martes al pasado con la celebración de dos de los actos más emblemáticos de las Fiestas de Moros y Cristianos: la guerrilla única de pólvora y la representación de la toma del castillo. Miles de personas siguieron una jornada marcada por el estruendo de los trabucos, la escenificación histórica y un espectáculo que combinó teatro, música, danza y efectos audiovisuales.
La tarde comenzó a las 20.15 horas con la guerrilla única de pólvora, que este año estrenó recorrido con salida desde la Glorieta Gabriel Miró. Los bandos cristiano y moro desfilaron por las calles Calderón de la Barca, Loaces, Alfonso XIII y Ballesteros Villanueva hasta concluir en el paseo Calvo Sotelo, protagonizando una intensa batalla festera.
Durante el recorrido se dispararon más de 170 kilos de pólvora mediante trabucos y arcabuces, según el bando participante, además de una decena de cañones que contribuyeron a recrear el ambiente de los antiguos enfrentamientos entre moros y cristianos.
Ya por la noche, a las 22.00 horas, la plaza Ramón Sijé acogió por primera vez la renovada representación de la Toma del Castillo, convertida en un gran espectáculo visual con imagen, sonido y coreografías. La escenificación giró en torno a la Leyenda de la Armengola, basada en una adaptación de la obra La puerta de la Traición, de Atanasio Die, y concluyó con el tradicional discurso del Alcaide del Castillo de 2026.
La representación corrió a cargo de los grupos oriolanos Teatro Expresión y Teatro Parroquia Santiago, dirigidos por Manoli García, con un reparto de cerca de una treintena de actores. También participó la academia de baile Ana Belén Navarro, con un cuerpo de baile integrado por una docena de componentes.
Sobre el escenario estuvieron además los cargos festeros de 2026, entre ellos los embajadores cristiano y moro, Eduardo Aparicio Nortes y Francisco Sánchez Mateos; la Armengola, Pilar Hernández Gutiérrez; y el Alcaide del Castillo, Raúl Muñoz Pascual.
La obra recreó el episodio más conocido de la tradición medieval oriolana, en el que la Armengola lidera la recuperación del castillo tras descubrir el plan para acabar con la población cristiana ante la inminente llegada de las tropas castellanas. El montaje trasladó al público a uno de los momentos más simbólicos de la historia local mediante una combinación de interpretación, danza y recursos audiovisuales.





