Laura Jiménez: «Si con mi libro consigo que alguien vea un rayo de luz, me doy por satisfecha»

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Diario de la Vega ha conversado con la profesional de la estética, ante la publicación de su libro ‘He aprendido a llorar’

Vivir situaciones complicadas es inevitable, pero la forma en que decidimos afrontarlas lo cambia todo. Y Laura Jiménez lo sabe bien: experta en reconvertir los golpes económicos y personales en aprendizaje, la autora debuta con ‘He aprendido a llorar’. A través de esta  entrevista sincera con Diario de la Vega, nos desvela cómo la escritura se convirtió en su mejor terapia tras la muerte de su padr,e y cómo busca ahora que sus lectores encuentren herramientas dentro de sí mismos para avanzar.

¿Cómo ha sido publicar este libro?

Pues ha sido sin querer, porque empecé yo a escribir mi biografía, mi vida desde pequeña, pasando por los diferentes pasos que vamos teniendo por la vida, como una terapia, porque está como muy moda hacerlas por escrito. Esto me ha ayudado a asumir traumas antiguos, cosas que tenía ahí instaladas que no sabemos muy bien el por qué. Y de ahí salió.

Me di cuenta que hay muchas cosas que he ido pasando por la vida que, estando aquí con clientas, con gente, hay muchas situaciones que vivimos parecidas, pero que cada persona las puede vivir muy mal o ser capaz de avanzar.

Cada persona afronta las cosas de una manera

Claro. Creo que algunas pautas que yo he ido avanzando en mi vida, la gente se puede ver reflejada, y le puede ayudar a seguir avanzando porque hay pérdidas, ya sea económicas, de personas de tu círculo más cercano que te hacen hundirte o poder salir a flote. Entonces, lo he publicado para que el lector tenga una base sólida de apoyo, donde pueda sentirse identificado y superar algún trance en su vida.

Como tú muy bien has dicho, todos podemos sufrir diversas situaciones complicadas, pero cada persona las puede sobrellevar de una manera o de otra. Entonces, este libro puede ayudarlos a llevarlo de una forma más positiva, digamos

Es importante. Hay veces que, por ejemplo, yo tengo muchas clientas que, como te digo, han pasado por x cosas y aquí es un sitio como el psicólogo, donde hablamos mucho de todo. La mayoría se aferran a lo mal que lo están pasando, no se aferran al motivo, por pequeño que sea, que les ayude a seguir adelante. Es lo malo de divorcio, lo malo de una pérdida… Se aferran mucho a lo malo. Pasas por una depresión, pasas por un montón de circunstancias negativas…

Claro, es un cambio en la perspectiva. De ver el vaso medio vacío a verlo medio lleno 

Claro, entonces, yo he sido siempre una persona que, da igual si he perdido dinero o he perdido lo que sea, como que tengo la facilidad, digamos, de dar la contravuelta y avanzar en otro sentido, no hundirte. El libro no cuenta mi vida exactamente, paso por paso, pero sí muchas situaciones donde yo sé que el lector se va a ver reflejado. Va a poder decir «si ella se pudo agarrar a esta cosita, yo puedo tener una cosita parecida en mi vida que me pueda ayudar a seguir adelante».

A lo largo de tu vida has ido viviendo diversas circunstancias, pero ¿cuál fue ese momento en el que tú dijiste «ahora necesito plasmar todo esto en papel, porque ahora mismo estoy en un momento complicado y necesito poder sanar y poder seguir hacia delante?

El punto de inflexión del libro parte de la muerte de mi padre. Cuando él murió, pues he cambiado un poco todo: de forma de vestir, de forma de maquillarme, de forma de ser… No por nada, sino porque había algo dentro de mí que no me permitía seguir siendo la misma persona. Había ciertas cosas que ya no me apetecían. Con el paso del tiempo, eso se va haciendo un hábito tuyo. Si antes iba supermaquillada, ahora ya no me maquillo tanto. Yo antes me maquillaba mucho porque me dedico a la estética y lo hacía para que se notara, para que, cuando yo llegara a algún sitio, la gente dijera «¿esta a qué se dedica?»

Era como tu carta de presentación

Claro, entonces yo, después de la muerte de mi padre, he cambiado mucho todo eso porque me salía de dentro. No era algo así como «ahora que se ha muerto mi padre, pues estoy de luto». Dentro de mí faltaba algo. Entonces fue ahí cuando empecé a escribir, porque tenía la necesidad de contarlo. Y cuando empecé la terapia, mi punto de partida fue ese, la muerte de mi padre. De hecho, el libro comienza cuando toco la madera del féretro. Entonces, ahí justo ha sido cuando he necesitado contarlo.

Mi padre era mi punto de apoyo: «necesito esto», «me ha pasado no se qué»… Hablaba con él todas las noches. Entonces, me quedó ahí un vacío porque la persona con la que compartía todo siempre ya no estaba. Por ahí decidí empezar. Y es el punto de inicio del libro.

Este libro comenzó como una especie de terapia, y a partir de estas vivencias, ayudas a los lectores a sobrellevar estas situaciones. Sin embargo, no deja de ser un trocito de ti que ahora compartes con todo el mundo. ¿Te da un poco de vértigo esa sensación de «ostras, he compartido una parte de mi vida con la sociedad…» ¿Cómo llevas esa sensación?

Siempre te da vértigo, ¿no? Hasta compartir algo aquí, con tus clientas. Yo tengo aquí, en los centros de estética, la costumbre de… Bueno, no es la costumbre, es un hábito. Yo llevo dos días con ellas y ya son todas amigas, ya te atienden, te cuentan, tú compartes con ellas tus cosas… Siempre hay quien te dice «pues yo tengo esto» o «me está pasando tal». Entonces, tú ahí ya vas compartiendo una parte de tu vida, pero es algo íntimo. Entonces claro, ahora, al abrirte a que todo el mundo lo sepa y lo vea te da vértigo, y te da un poco de pudor que todo el mundo sepa cosas de ti que no se saben.

Pero hay que pensar que eso va a servir para ayudar a los lectores a poder sobrellevar esos momentos complicados que puedan tener.

Claro, al final es algo que he decidido publicarlo y ya, al tenerlo en las manos hecho, creado, he visto que es algo que mucha gente se ve identificada, porque hay muchas cosas que, por suerte o por desgracia, que me ha tocado vivir. Más pronto que tarde, porque hay personas que a lo mejor puede pasarlo cuando tengan veinte años y otras cuando tengan cincuenta. Pero al final abarca un gran abanico de personas, tanto mujeres como hombres, que al final pueden notar ahí el apoyo de decir: «si hay una persona en el mundo que pudo y lo ha contado, yo también puedo pasarlo y contarlo. Hay mucha gente que lo puede estar pasando pero no es capaz de verbalizarlo con una amiga, ni en un papel en su propia casa para sacarlo de dentro.

También muchos lectores pueden decir: «ostras, que a ella le ha pasado lo mismo que a mí». Eso les da una sensación de acompañamiento. Muchas veces, cuando nos pasa algo malo, pensamos que nos pasa a nosotros solo, que el resto del mundo está bien, que va todo de maravilla. Y ver esto reflejado al lector lo puede reconfortar.

Hay muchas personas que, yo lo vivo en el día a día aquí, se cierran y se hunden en su problema, que oye, a lo mejor es el más grande que han tenido en su vida, pero que no ven la lucecita entrar por ningún sitio, y poder decir: «aquí hay un rayo de luz donde yo puedo salir de esto». Entonces, si con mi libro consigo que x personas puedan ver ahí ese rayo de luz, me doy por satisfecha.

¿Cómo explicarías tu libro brevemente?

No lo sé porque a ver, en principio, es una biografía pero es de autoayuda. Este es un libro tanto de pérdidas como de recompensas. Sería un poco para que tú misma tengas pautas y un apoyo donde poder seguir avanzando.

Has comentado que libro es de autoayuda, pero tiene una parte importante de autobiografía. Pero el libro no sigue un orden cronológico. 

No, el libro viene más o menos en un orden cronológico, pero por ejemplo empieza por el final, porque empieza el día de la muerte de mi padre. Entonces, parte de ahí, que de ahí sale el título. De hecho, cuando la gente lo lea sabrán por qué. Y detrás de eso, pues van saliendo recuerdos de cuando era pequeña: un olor en una cocina, de un ruido del domingo que te despertaba por la mañana… Y la trascendencia que eso tiene en el día de hoy, porque al final, hoy somos como somos gracias a esa base. Entonces, hay veces que necesitas volver a la base para saber quién eres y poder seguir adelante. No es solo para que se fijen en que ella pudo, no. Es para que tengan la herramienta de, en este momento, yo me traslado a quince años atrás. Hay una situación que era chiquitita, que es un punto de apoyo que fuiste capaz de pasarlo, que cuando eres mayor, ese aprendizaje de aquel momento te sirve para seguir adelante. Entonces, por eso no tiene un orden cronológico porque va enlazando cosas de ahora, con cosas donde ellas tienen que buscar adentro para poder sanarse a sí mismas y poder seguir avanzando.

Nosotros hoy somos el resultado de todas las vivencias de nuestra vida, pero al final es importante volver a nuestros orígenes para poder seguir hacia delante de una forma renovada 

Claro, porque al final no te digo que vuelvas atrás para que actúes como una niña, pero sí que ahí vas a encontrar la fortaleza que te va a hacer ahora apoyarte en otro punto de los que tienes delante para poder seguir avanzando. Entonces, el libro lleva un poco al lector a su presente y a su pasado, que es lo que necesita para ser tan fuerte como lo fue en esa ocasión.

Y luego también lo consideramos muchas veces como un tabú, y en el título de tu libro se refleja. Parece que no, pero es difícil. Mucha gente lo ve como una debilidad

Pero es necesario. De hecho, yo antes, cuando me pasaba algo, siempre apretaba los dientes y seguía hacia delante como fuera. No es que no me han visto llorar porque me escondía, es que no lloraba. Yo puedo gritar o no sé, coger una silla y tirarla por la ventana, por el enfado que cogía, pero sentarme a pasar el duelo no. Y eso es algo que tenemos que hacer. Por ejemplo, si tienes una mala experiencia laboral, tú tienes que asumir tu parte. Así cuando, más adelante, te llegue una situación similar, no se te repitan los patrones porque tú no hayas procesado aquello. Tanto en una situación como esa o en una muerte. Y yo me di cuenta de eso el día que perdí a mi padre. Yo antes cogía la maleta y cambiaba el sentido y ya está. Las cosas no me afectaban, pero sí que afectan. Se van echando a la mochila, la vas cargando y cargando… Y claro, llega un momento en el que tú, por cualquier cosa, por muy pequeña que sea, es una explosión porque a ti ya no te cogen más cosas dentro.

Por eso, quiero que la gente aprenda a ir procesando, a ir haciendo la digestión de cada cosita que pasa en su vida, y no vayan cargando en la mochila porque eso, algún día, te puede hundir. Yo he sido capaz de seguir adelante, he escrito un libro y he podido expresarlo, pero otra persona puede caer en una depresión y no es capaz de avanzar para salir de ella. Entonces, creo que va a ser bastante gratificante que llegue a manos de muchas personas.

Me ha parecido muy bonito ese concepto que has dicho de digestión emocional porque eso es algo que tenemos que aprender todos y, con este libro, nos puede ayudar muchísimo y también a comprender que llorar no es malo, sino que es una liberación por lo que tú dices. Al final, se nos llena la mochila y eso nos arrastra y nos hunde, y hay que aprender a soltar y avanzar, porque es posible, y este libro es el ejemplo de que se puede.

Además, luego ahí también salen pues pérdidas de aquí dentro, de empleadas, y otras cosas que han ido pasando. Yo, antes, si tú sales por la puerta, hasta aquí hemos llegado. Yo, ahora, hay gente que se ha ido por diversas razones, pero sigo teniendo relación con ellas, sigo tomándome un café con ellas, y antes no. Antes era muy de: «o conmigo o sin mí». Por eso, es importante que la gente aprenda a hacer la digestión y digamos que aprenda a perdonar al resto, porque tú también aprendes a hacer cosas. No vas por ahí como una justiciera que es que esto no. Cada uno tiene su proceso, lo asumes, y si luego te tienes que tomar el café te lo tomas y si no la tienes que ver, no la ves, no pasa nada.

Hay que ir haciendo la digestión, igual que con la comida. Al igual que digieres la comida para tomar la siguiente, con las emociones pasa lo mismo pero nos cuesta mucho llegar al punto en el que tú eres capaz de procesar todo eso: una relación con tu hija, con tu padre, con una pareja, con tu jefe… Es importante eso para poder entender y ser empático con la otra persona, porque estamos llegando a un nivel en la vida que nos cuesta mucho. Hay muchos valores que se están perdiendo, que yo en el libro intento que la gente, en sí misma, reconecte.

En los últimos tiempos se está yendo hacia el individualismo, hacia el egoísmo, el yo, yo y yo, pero debemos ser conscientes de que vivimos en comunidad y que, a lo mejor, esa persona que tienes al lado está pasando también un mal momento o puede estar peor que tú.

Al final, una persona puede tener contigo un mal día, una mala actitud que a ti, aunque te duela mucho, porque a lo mejor viene de alguien que no te esperaban porque tú realmente no te has comportado con ella como para recibir esa contestación. A lo mejor esa persona ya llevaba su mochila tan al límite que las reacciones que le salen son así. Tenemos que aprender a hacer la digestión de esos asuntos, para que no te vayan afectando. Tenemos que ser un poco empáticos y ponernos en el lado del otro porque a lo mejor su enfado no es contigo, viene de atrás.

Este libro dentro de poco lo vamos a tener disponible

Sí. Va a estar disponible en todas las librerías. Y también va a ser presentado en Granada, en mi pueblo, en Zafarraya. También aquí en Orihuela, que al final es mi pueblo adoptivo, y también en Elche y en Barcelona, que son un poco los pilares oficiales de mi vida. Aquí en Orihuela tenemos ya dos puntos de venta seguros, que son Librería Paquita y Librería Codex.

Como bien nos recuerda Laura Jiménez al cerrar estas páginas, a veces hay que desandar el camino y volver a la base para saber quiénes somos realmente, demostrando que «ese aprendizaje de cuando eras chiquitita te sirve hoy para seguir adelante».

Puedes ver la entrevista completa aquí: