El municipio celebró el pasado sábado 24 una jornada dedicada a sus orígenes y a su historia
Bigastro celebró el pasado sábado 24 una parte de la programación organizada con motivo del 325 aniversario de la fundación del municipio. Los actos, previstos inicialmente para el sábado 17, tuvieron que aplazarse debido a las previsiones meteorológicas y se desarrollaron finalmente con una propuesta que combinó historia, cultura y teatro.
La jornada incluyó la inauguración de un tótem conmemorativo de la fundación, la lectura de fragmentos de la Carta Puebla y una representación teatral a cargo del Grupo de Teatro El Lugarico, que recreó los acontecimientos históricos vinculados al nacimiento de la localidad.
La celebración sirvió para recordar los orígenes de Bigastro, reconocer el camino recorrido por sus habitantes y reivindicar la importancia de preservar su patrimonio y transmitir su historia a las futuras generaciones.
Un recorrido por los orígenes de Bigastro
El acto comenzó con la intervención de Alejandra Moya, concejala de Cultura, quien recordó el significado histórico del lugar en el que se desarrolló la celebración: la plaza del municipio, escenario simbólico de los primeros pasos de la localidad.
Durante su discurso, Moya situó el origen de Bigastro en el 16 de octubre de 1701, fecha en la que el Cabildo de la Catedral de Orihuela otorgaron la concordia que regulaba el establecimiento de una nueva población en la heredad de la torre de Masquefa y en las tierras próximas.
Aquel documento, conocido como la Carta Puebla, recogía las condiciones para consolidar el nuevo asentamiento, organizar la llegada de pobladores y establecer el reparto de casas, solares y tierras. Sus primeros habitantes eran principalmente labradores, cuya vida estaba estrechamente ligada al cultivo de la tierra, el mantenimiento de las acequias y el aprovechamiento del agua.
La concejala destacó que, aunque las calles, las costumbres y las formas de vida han cambiado a lo largo de más de tres siglos, se mantiene el sentimiento de pertenencia a una comunidad con una historia compartida.
Inauguración del tótem conmemorativo
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la inauguración del tótem conmemorativo de los 325 años de la fundación de Bigastro, un elemento destinado a recordar este acontecimiento histórico y a mantener viva la memoria de los orígenes del municipio.

La alcaldesa, Teresa Belmonte, tomó la palabra para dar la bienvenida a las autoridades y a los vecinos y vecinas asistentes, además de agradecer la colaboración de todas las personas y entidades que han contribuido a organizar la programación cultural del aniversario.
Belmonte tuvo palabras de agradecimiento para el Obispado de Orihuela-Alicante por la cesión temporal de la Carta Puebla, documento que habitualmente se conserva en el Museo Diocesano de Orihuela y que, durante los próximos meses, permanecerá expuesto en la Biblioteca Municipal de Bigastro para que pueda ser visitado por la ciudadanía.
La alcaldesa también reconoció el trabajo del Grupo de Teatro El Lugarico, así como la implicación de las concejalías de Cultura, Urbanismo y Mantenimiento y del cronista municipal en la preparación de los actos conmemorativos.
En su intervención, la alcaldesa puso el acento en el valor de las personas que han contribuido a construir la historia del municipio durante estos 325 años. Su discurso invitó a reflexionar no solo sobre los orígenes de Bigastro, sino también sobre la responsabilidad de las generaciones actuales en la conservación y mejora del legado recibido.
Belmonte destacó tres valores fundamentales para afrontar el futuro: la gratitud hacia quienes precedieron a los bigastrenses actuales, la responsabilidad de cuidar y transformar el municipio y la generosidad necesaria para dejar a las próximas generaciones un pueblo mejor.
La alcaldesa recordó que la historia de una localidad no se limita a su nombre o a su territorio, sino que reside, sobre todo, en las personas que le dan vida. En este sentido, subrayó que celebrar el aniversario debe servir para reconocer el esfuerzo de quienes hicieron posible el desarrollo de Bigastro y para asumir el compromiso de continuar avanzando como comunidad.
Asimismo, defendió que el verdadero legado no consiste únicamente en conservar lo recibido, sino en hacerlo crecer para que quienes vengan después puedan disfrutarlo, mejorarlo y seguir construyendo sobre él.
Con este mensaje, Belmonte felicitó a todos los bigastrenses por el 325 aniversario y expresó su deseo de que las futuras generaciones puedan seguir celebrando esta efeméride con el mismo orgullo y sentimiento de pertenencia.
La Carta Puebla, protagonista de la celebración
Tras la inauguración del tótem y las intervenciones institucionales, se procedió a la lectura de varios fragmentos de la Carta Puebla, el documento histórico que recoge las condiciones que hicieron posible el establecimiento de la población en 1701.
La presencia de este documento en la programación permitió acercar a los asistentes a los acontecimientos que marcaron el nacimiento de Bigastro y recordar la importancia de conservar los testimonios documentales que ayudan a comprender la evolución del municipio.
Su exposición temporal en la Biblioteca Municipal ofrecerá, además, a los vecinos y vecinas la oportunidad de conocer de cerca una pieza fundamental de la historia local.
El Grupo de Teatro El Lugarico recrea la historia del municipio
La jornada concluyó con una representación teatral a cargo del Grupo de Teatro El Lugarico, que puso en escena los hechos históricos relacionados con la fundación de Bigastro.
La actuación aportó un componente cultural y divulgativo a la celebración, acercando los orígenes de la localidad al público a través de la interpretación teatral.
Como reconocimiento a su participación y colaboración en los actos del 325 aniversario, la alcaldesa hizo entrega al grupo de una placa de agradecimiento.
La celebración del pasado sábado se convirtió así en una oportunidad para reunir historia, patrimonio y cultura en torno a una fecha significativa para Bigastro. Una conmemoración que mira al pasado para reconocer el esfuerzo de quienes construyeron el municipio y al presente y al futuro para reafirmar el compromiso colectivo de seguir cuidando su identidad y sus raíces.





