EFA El Campico apuesta por una formación integral con una amplia oferta educativa y una estrecha conexión con las empresas

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El centro combina estudios desde la ESO hasta Grado Superior con un modelo de FP Dual consolidado desde hace más de 50 años, atención personalizada y una alta inserción laboral

La EFA El Campico continúa consolidándose como uno de los centros educativos de referencia gracias a una oferta formativa que abarca desde la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) hasta diferentes ciclos de Formación Profesional de Grado Superior, siempre con una metodología basada en la formación práctica, el acompañamiento personal y la conexión directa con el tejido empresarial.

Así lo explica el subdirector de ciclos, Iván Rodríguez, quien destaca la variedad de estudios que ofrece el centro. «Somos un centro concertado privado y tenemos oferta educativa desde la ESO. Después contamos con el Grado Básico en Agro-jardinería y Composiciones Florales; los Grados Medios de Jardinería y Floristería y Sistemas Microinformáticos; y en Grado Superior impartimos Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma, Desarrollo de Aplicaciones Web, Marketing y Publicidad, Administración y Finanzas y Gestión Forestal y del Medio Natural», señala.

Uno de los aspectos que distingue a la EFA El Campico es su apuesta histórica por la formación en alternancia, un modelo que hoy se conoce como FP Dual. «Nosotros llevamos más de 50 años combinando la formación en el aula con la formación en la empresa», explica Rodríguez. Todos los alumnos de Formación Profesional realizan entre 500 y 700 horas de prácticas desde el primer curso y el centro mantiene convenios con más de 400 empresas, administraciones públicas, ayuntamientos y asociaciones.

La atención personalizada constituye otro de los pilares del proyecto educativo. Todos los estudiantes, independientemente de la etapa en la que se encuentren, disponen de un tutor personal que realiza un seguimiento tanto académico como personal durante toda su formación. En la ESO las tutorías se celebran cada quince días y, en los ciclos formativos, aproximadamente cada dos o tres semanas, adaptándose al calendario de prácticas.

Además de la formación académica, el centro desarrolla un plan específico de formación en valores y virtudes. A través de sesiones mensuales se trabajan aspectos como la responsabilidad, la empatía, la profesionalidad o el compromiso. «Intentamos formar personas que sean buenos profesionales. Hay muchas cosas que no se aprenden en internet, sino adquiriendo hábitos», afirma el subdirector.

La estrecha relación con las empresas también se traduce en una elevada inserción laboral. Según Rodríguez, es habitual que las empresas soliciten incorporar a los alumnos una vez finalizan sus prácticas, especialmente en los ciclos superiores. En muchos casos, incluso durante el verano, los estudiantes continúan trabajando antes de retomar sus estudios.

No obstante, desde el centro animan a los alumnos a seguir formándose antes de incorporarse definitivamente al mercado laboral. «Siempre les decimos que cuanto mayor sea su formación, más oportunidades tendrán. Un Grado Básico abre unas puertas, un Grado Medio muchas más y un Grado Superior todavía más», explica.

En cuanto al número de estudiantes, la EFA mantiene prácticamente completos los grupos de ESO y del Grado Básico, mientras que en los ciclos medios y superiores las ratios son más reducidas para preservar la atención individualizada que caracteriza al centro.

De cara al futuro, la intención es consolidar la oferta actual, aunque sin perder de vista las necesidades del entorno. «Estamos siempre analizando qué perfiles profesionales demandan las empresas de la zona para adaptar nuestra formación dentro de las posibilidades que nos permite la normativa», asegura Rodríguez. Como ejemplo, menciona la colaboración con campos de golf de la comarca para preparar a los alumnos con competencias específicas que faciliten su incorporación laboral.

La vocación de la EFA El Campico sigue siendo la misma con la que nació hace décadas: formar profesionales cualificados sin perder el arraigo al territorio. Aunque el centro ofrece a sus estudiantes experiencias internacionales, como prácticas en Dublín a través de programas de movilidad, su objetivo principal es contribuir al desarrollo de la comarca. «Queremos que los alumnos conozcan otras realidades, aprendan idiomas y amplíen su formación, pero siempre con la idea de que puedan regresar y aportar su talento a los sectores productivos de nuestra zona», concluye el subdirector.