La 65.ª Peregrinación Diocesana a Lourdes reúne a 1.200 peregrinos

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La Diócesis de Orihuela-Alicante ha celebrado del 5 al 11 de julio la 65.ª Peregrinación Diocesana a Lourdes, presidida por el obispo diocesano, Mons. José Ignacio Munilla

La Diócesis de Orihuela-Alicante ha celebrado del 5 al 11 de julio la 65.ª Peregrinación Diocesana a Lourdes, presidida por el obispo diocesano, Mons. José Ignacio Munilla, reuniendo a 1.200 peregrinos en una de las citas más significativas del calendario pastoral de la diócesis.

La peregrinación ha contado con la participación de 100 enfermos, auténtico corazón de esta experiencia de fe, acompañados en todo momento por hospitalarios, personal sanitario y numerosos voluntarios que han hecho posible su estancia y participación en las celebraciones. Junto a ellos han peregrinado 400 jóvenes, que han vivido estos días como una oportunidad para crecer en la fe a través del servicio generoso, la convivencia y el encuentro con quienes más necesitan cercanía y atención, los enfermos en los que está reflejado el rosto sufriente de Cristo.

El grupo diocesano se ha completado con 32 sacerdotes, además de religiosos, religiosas, familias y peregrinos procedentes de las distintas parroquias y comunidades de la diócesis, formando una gran familia eclesial unida en torno a la Virgen de Lourdes.

Durante los siete días de peregrinación se han celebrado la Eucaristía diaria, rosario y  procesión de las antorchas, la procesión eucarística, el Vía Crucis, el gesto del agua, la celebración del sacramento de la Reconciliación y diversos momentos de oración personal y comunitaria en el Santuario de Lourdes.

El obispo diocesano, Mons. José Ignacio Munilla, ha acompañado a los peregrinos durante toda la peregrinación, presidiendo las principales celebraciones y animando a todos a vivir Lourdes como una escuela de conversión, esperanza y servicio. En sus intervenciones destacó especialmente el valor del encuentro con Cristo a través de los enfermos, recordando que la caridad vivida con ellos constituye uno de los mayores testimonios del Evangelio.

Uno de los aspectos más destacados de esta edición ha sido, una vez más, el ambiente de entrega y fraternidad vivido entre enfermos, jóvenes, hospitalarios, sacerdotes, religiosos, religiosas y voluntarios. Lourdes se ha convertido nuevamente en un lugar donde la fragilidad humana se encuentra con la esperanza, y donde el servicio desinteresado hace visible el rostro misericordioso de la Iglesia.

La presencia de los jóvenes ha aportado un testimonio especialmente esperanzador. Su disponibilidad para atender a los enfermos, acompañarlos en cada desplazamiento y compartir con ellos la oración y la alegría ha sido una expresión concreta de una fe que se hace servicio y de una caridad vivida con generosidad.

La peregrinación ha contado además con la participación de la Escolanía del Misteri d’Elx, que ha solemnizado varias celebraciones litúrgicas con sus cantos, contribuyendo a crear un profundo clima de oración y belleza espiritual que ha enriquecido la experiencia de todos los peregrinos.

Al concluir esta 65.ª Peregrinación Diocesana, los participantes regresan a sus hogares con el corazón renovado, fortalecidos por la oración, el encuentro con la Virgen María y el testimonio de los enfermos, llevando consigo el compromiso de seguir construyendo en sus comunidades una Iglesia cercana, servicial y llena de esperanza.

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