La Asociación de Campaneros de la Vega Baja ilumina la Parroquia de Nuestra Señora de Monserrate de Torremendo

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La agrupación continúa su labor de conservación y puesta en valor del patrimonio campanero en distintos municipios de la comarca

La Asociación de Campaneros de la Vega Baja ha llevado a cabo la instalación de iluminación en la Parroquia de Nuestra Señora de Monserrate de Torremendo, una iniciativa que busca realzar la belleza de los campanarios y facilitar el trabajo de los campaneros durante los toques nocturnos.

El presidente de la asociación, Alejandro, explica que esta idea surgió de una necesidad práctica. “Nosotros vamos a los campanarios a tocar las campanas muchas veces de noche y algunos no tienen iluminación”, señala.

Además de mejorar la visibilidad, la asociación cuida especialmente la estética de cada templo. Según explica Alejandro, la tonalidad de la iluminación se adapta a la fachada de cada iglesia. “Si la fachada es blanca ponemos una luz blanca, y si tiene tonos dorados, como ocurre en Daya Nueva, usamos una luz más cálida para mantener una armonía visual”.

Hasta el momento, la asociación ha iluminado oficialmente las parroquias de San Fulgencio y Torremendo, además de realizar actuaciones en Guardamar del Segura, aunque en este último caso una tormenta dañó parte de la instalación tras la caída de un rayo.

Las nuevas luces instaladas en Torremendo son focos LED de bajo consumo y tecnología moderna. En otros municipios, como San Fulgencio y Guardamar, han reutilizado antiguos focos de la parroquia que todavía se encontraban en buen estado. “Los probamos y daban una luz cálida muy bonita, así que decidimos aprovecharlos”, comenta el presidente.

Para la asociación, este tipo de actuaciones no solo tienen una función práctica, sino también cultural y religiosa. “El campanario iluminado se ve mucho más bonito. Las campanas siempre han sido una llamada a misa y también un método de comunicación para los pueblos. Verlas iluminadas llama la atención y pone en valor ese patrimonio”, afirma Alejandro.

Una afición convertida en asociación

La Asociación de Campaneros de la Vega Baja nació oficialmente el 8 de marzo de 2025, aunque sus integrantes compartían desde pequeños la fascinación por las campanas y los campanarios.

Alejandro recuerda que la idea comenzó a tomar forma tras conocer a otros aficionados en Guardamar del Segura y San Fulgencio. Poco a poco fueron sumándose más personas interesadas hasta consolidar el grupo, cuya sede quedó establecida en San Fulgencio.

Desde entonces, la asociación ha ampliado su actividad a municipios como Benijófar, Dolores, Guardamar, Albatera, Catral, Torremendo, las Dayas e incluso Busot, en la provincia de Alicante. Sus integrantes participan en fiestas patronales, Semana Santa y actos religiosos destacados, realizando toques manuales de campanas y colaborando en la conservación de los campanarios.

Restauración y conservación del patrimonio

Además de iluminar parroquias, la asociación trabaja activamente en la restauración y mantenimiento de campanas. Uno de sus proyectos recientes ha sido la restauración de la campana de la Ermita del Campico de Guardamar, para la que se ha fabricado un nuevo yugo.

También estudian nuevas actuaciones en Daya Nueva y Daya Vieja, donde pretenden restaurar campanas deterioradas e incluso instalar nuevas piezas para completar los campanarios.

Alejandro destaca que muchas veces son los propios campaneros quienes detectan problemas estructurales o de seguridad durante sus visitas a los templos. “Subimos a los campanarios y vemos desperfectos, piezas sueltas o instalaciones peligrosas. Avisamos a las empresas de mantenimiento para que puedan arreglarlo”, explica.

La asociación espera poder acceder próximamente a subvenciones públicas que les permitan afrontar restauraciones de mayor envergadura y seguir protegiendo este patrimonio tradicional.

“Lo hacemos por cultura, por el pueblo y por la religión”

Los integrantes de la Asociación de Campaneros de la Vega Baja aseguran que realizan esta labor de manera totalmente altruista. “Lo hacemos porque nos gusta, por el pueblo y por el de arriba”, afirma Alejandro.

Según explica, la asociación se sustenta sobre tres pilares fundamentales: la conservación cultural, la pasión por las campanas y el sentimiento religioso de sus miembros. “Somos creyentes y respetamos profundamente lo que representa la iglesia y el patrimonio campanero”, concluye.

Alejandro, anima a todo aquel apasionado por este oficio a sumarse a la asociación.