Tres años de prisión para el joven acusado de quemar la casa de Catral en la que vivía su expareja

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Sobre el acusado, de 23 años, recaían los delitos de incendio, coacciones y falta de lesiones. Se le ha prohibido también acercarse a la víctima y a su entorno por un plazo de cuatro años

La Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a tres años de prisión al joven, de 23 años, acusado de quemar la vivienda de Catral en la que residía su expareja por los delitos de incendio, coacciones y falta de lesiones. De la misma forma, se le ha prohibido acercarse a su víctima y al entorno de ésta a menos de 500 metros, o a comunicarse con ella por un plazo de cuatro años.

Asimismo y según la sentencia a la que ha tenido acceso DIARIO DE LA VEGA, el acusado deberá indemnizar a la víctima con 3.000 euros por “síndrome de estrés postraumático” debido al incendio producido, y también a la madre de ésta con 3.210 euros por su vehículo, utilizado por el acusado para provocar el fuego y que fue declarado siniestro.

De hecho, también deberá pagar a la compañía de seguros un total de 10.854 euros por los daños provocados en la vivienda, y hacer frente a parte de las costas judiciales.

Los hechos se remontan al 19 junio de 2013 cuando el acusado tras finalizar la relación sentimental que mantenía con la víctima, decisión con la que no estaba de acuerdo -ella tomó la iniciativa-, se acercó hasta la vivienda donde residía la joven con su madre, su pareja y el hijo de ésta, un menor de 4 años, y prendió fuego al vehículo de la madre aparcado frente a la casa.

Por este motivo, los residentes tuvieron que abandonar su domicilio sobre la medianoche -cuando sucedieorn los hechos- pasando a escasos centímetros de las llamas al percatarse del fuego que fue controlado gracias a la rápida intervención de los vecinos, hasta que el cuerpo de bomberos logró extinguirlo.

Previo a este suceso y durante el día anterior -cuando rompieron la relación-, el acusado envió a la muchacha alrededor de 200 mensajes a su móvil donde le coaccionaba e insistía para que volvierá con él, y donde amenazaba con suicidarse en caso de no ser correspondido.

Algunos de esos textos enviados rezaban <me estoy desangrando, por favor dime algo> o <se me cierran los ojos, y no quiero cerrarlos sin antes escuchar tu voz>.

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