Daniel Cánovas: “Está bien que los Juegos Olímpicos sean un micrófono para los pequeños deportes”

Entrevistamos a Daniel Cánovas, entrenador del equipo olímpico de vela de Perú, y uno de los deportistas que, junto a Luis Manuel Corchete, representa la ciudad de Torrevieja en los Juegos Olímpicos

Nacido en Torrevieja, Daniel Cánovas se ha dedicado al deporte náutico de la vela desde que tenía once años. Más tarde, entrenó en el Centro de Alto Rendimiento de Santander para ir a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Brasil. Tiempo después, decidió que iba a ser entrenador, oficio que asegura tiene mucho sacrificio y trabajo.

Actualmente, es uno de los deportistas que, junto a Luis Manuel Corchete, representa la ciudad de Torrevieja en los Juegos Olímpicos de Tokio, siendo el entrenador del equipo olímpico de vela de Perú. Mientras se encontraba en plena competición durante estos días, hemos entrevistado al deportista, quien se siente especialmente apoyado por todos los torrevejenses.

Pregunta: Tanto Luis Manuel Corchete como tú habéis recibido vídeos de apoyo de los torrevejenses estas semanas. ¿Cómo se siente al recibir este cariño?

Daniel Cánovas: Me siento muy orgulloso. El alcalde, Eduardo Dolón, y Diana Box, concejal de Deportes, han organizado lo de las pancartas con nuestras fotos por toda la ciudad. Y los torrevejenses nos han ido mandando vídeos de apoyo. Estoy muy contento de recibir este cariño y sentirme apoyado por mi ciudad.

P: Al ser el entrenador de un equipo olímpico, ¿se siente la misma presión que en caso de un deportista que compite contra sus rivales?

D.C: Como entrenador no pensé recibir tanta atención. Cuando se va acercando la fecha, lo llevas todo por dentro. Tienes que intentar que tus deportistas estén psicológicamente en la mejor forma posible. Tienes que transmitir positividad y calma para que no se pongan nerviosos. Un entrenador lleva mucho estrés, por dentro tienes un nudo en la garganta muy grande.

P: ¿Qué expectativas tienes respecto a tu equipo?

D.C: Nosotros ya estamos compitiendo ahora mismo. El equipo que llevo es el más joven de todos los que están en la competencia. Son sus primeros juegos y el objetivo que tenemos, sobre todo, es aprender y mejorar lo máximo posible para los Juegos Olímpicos de París. El barco con el que estamos navegando es muy complejo, es un barco para el que se necesita mucha práctica y muchas horas. Así nuestro principal objetivo es el aprendizaje. Los dos primeros días competimos con un tifón. Estamos en nuestros últimos días de competencia, pero estamos muy contentos.

P: ¿Crees que se les da el mismo valor a los entrenadores de otros deportes que no sean el fútbol, por ejemplo?

D.C: No solo pasa con los entrenadores que no se les da el mismo valor sino también con los deportistas. Vela es un deporte que no genera tanto dinero y no lo sigue tanta gente y es normal que tenga menos importancia para la gente. Es por eso por lo que está bien que los Juegos Olímpicos sean un micrófono para los pequeños deportes, como el judo, el bádminton o como vela. La gente de pronto comienza a tener interés en esos deportes.

El nivel de trabajo cuando estás en un equipo profesional es alto. No es que yo tenga un horario laboral fijo de lunes a viernes. Como entrenador, he estado diez meses fuera de casa entrenando mi equipo, entonces considero que el sacrificio es el mismo que podría tener cualquier otro entrenador.

P: ¿Cómo comenzó para ti el deporte náutico de la vela?

D.C: Yo comencé en el Real Club Náutico de Torrevieja. Para mí es mi casa, donde siempre me han apoyado y me han ayudado, incluso después de pasar de deportista a entrenador. Empecé con once años, pasé a diferentes clases de Vela, estuve una temporada en barcos más grandes hasta que decidí hacer campaña olímpica, mudándome a Santander para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento. Competí como deportista pero luego me convertí en entrenador. Ahora estoy aquí y me gustaría agradecer a Eduardo Dolón y a Diana Box todo el apoyo, también al Real Club Náutico con los que siempre estoy muy agradecido, que si hoy estoy aquí es en parte por ellos. Y, por último, a todas las personas que me han apoyado todo este tiempo.

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