El eclipse se deja ver tímidamente en la Vega Baja

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Visión del eclipse desde Desamparados (Orihuela)
Visión del eclipse desde Desamparados (Orihuela)

A pesar de la aparición de nubes justo sobre la vertical del atardecer, finalmente fue posible disfrutar del espectáculo astronómico en su máxima fase de ocultación sobre nuestro territorio

Se hizo de rogar. Hubo algún que otro sobresalto. Pero finalmente fue posible disfrutar del eclipse parcial de Sol en la Vega Baja. El atardecer de este miércoles pasará a los anales de la astronomía de nuestra comarca, ya que, a pesar de las nubes, se pudo contemplar un espectáculo astronómico único: la Luna ocultando parcialmente al astro rey, en pleno atardecer. Una circunstancia que ha entrado, por derecho propio, en los libros de historia.

No fueron pocos los vecinos y visitantes de la Vega Baja los que quisieron vivir este fenómeno. Ayer fue uno de los días con más tráfico en las carreteras de la comarca. Todo para buscar y encontrar ese lugar ideal, con la vista hacia el oeste despejada, para poder contemplar el eclipse. Desde Torrevieja hasta Orihuela, pasando por Bigastro, Benferri o San Miguel de Salinas, en todos los pueblos y ciudades la gente se congregaba en las zonas más elevadas, para ganar altura sobre el horizonte. Todo estaba preparado. No faltaba de nada, ni las gafas especiales ni la ilusión. Ni siquiera la merienda.

Y cuando decimos que nadie quiso perderse el eclipse lo decimos de verdad. Ni siquiera las nubes. En torno a media tarde, aparecieron nubes de evolución sobre la zona oriental de la Región de Murcia. Un hecho que trastocó los planes de muchos, y que provocó más de una mueca de desagrado y de algún que otro juramento en arameo. «No había días», «siempre hace Sol menos hoy», «¿a qué encima llueve?» fueron algunas de las reacciones que pudieron escucharse a lo largo y ancho de nuestra geografía.

La desilusión fue ganando enteros cuando, sobre las 19:40 horas, comenzó la fase de ocultamiento… Por encima de las nubes. Durante tres cuartos de hora, aproximadamente, fue prácticamente imposible ver el eclipse parcial en amplios puntos de la Vega Baja. La nubosidad lo quería solo para él, como el periodista que tiene una exclusiva y la esconde celosamente hasta su publicación.

Sin embargo, tal y como dice el refrán popular, cuando Dios cierra la puerta abre una ventana. Pasadas las ocho y veinte de la tarde, poco antes del máximo de ocultación, los rayos del Sol comenzaron a verse, de nuevo, bajo las nubes. Poco a poco, como si fuese un caramelo saliendo de su envoltorio, como un bombón siendo liberado del papel que lo cubre, el Sol comenzó a hacerse visible. Primero iluminando las nubes. Después ya incluso las montañas. Y, finalmente, todo el territorio. Hora de ponerse, por fin, las gafas. 

El Sol, astro rey de nuestro Sistema Solar, emergió de entre las nubes parcialmente eclipsado. Una maravillosa forma que recordaba, en muchos aspectos, a una Luna creciente. A pesar de estar casi cubierto, su luz brillaba con fuerza, bañando bancales, pueblos, casas… Poco a poco, fue bajando sobre el horizonte. Despacio. Sin prisas. Como si fuese consciente de que las nubes nos habían fastidiado el eclipse. Los atardeceres ya son de por sí un espectáculo. Y más en las tardes cubiertas como la de ayer. Pero verlo, con un Sol a medio cubrir, con una Luna nueva que cruzaba su esfera, era harina de otro costal. Un fenómeno único, que sin duda se quedó grabado en la memoria y en las retinas (esperemos que no literalmente) de muchísimas personas.

Y con una mezcla de gracia y solemnidad, como si supiese que había cumplido su papel, el Sol se puso bajo el horizonte, consciente posiblemente de que había hecho historia. Porque lo que se vio ayer no fue un eclipse más. Es verdad que no fue total. No hubo oscuridad en la Vega Baja. No se hizo de noche antes de tiempo, como pasó en otro lugares de España, pero aquí se sintió una magia especial. Porque ese atardecer eclipsado no nos lo va a quitar nadie. Ni siquiera las nubes, por mucho que lo intentaran.

La próxima oportunidad que vamos a tener de poder vivir un eclipse en la Vega Baja va a ser el próximo 2 de agosto de 2027. De nuevo, aquí se verá parcial; ya que la franja de totalidad va a pasar, en esta ocasión, sobre el estrecho de Gibraltar. De nuevo en verano, de nuevo en agosto. Y para los amantes de estos fenómenos, sepan que el 26 de enero de 2028 podremos ver un eclipse anular de Sol. Esta vez sí se verá totalmente sobre la comarca. Nuestro territorio entra en la franja de totalidad. Un espectáculo único en el que viviremos un atardecer de anillo solar. Dos nuevos eclipses que harán historia sobre los cielos de la Vega Baja. Si las nubes lo permiten.