La tradición toma las calles de Orihuela en el multitudinario Desfile del Pájaro

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La ciudad celebra uno de los días más emblemáticos de sus fiestas con la participación de festeros, autoridades y miles de vecinos

Orihuela revivió con gran intensidad una de sus citas más emblemáticas dentro de las Fiestas de la Reconquista y de Moros y Cristianos: el emotivo Día del Pájaro. Desde el amanecer, la pólvora, la música y el fervor de los comparsistas, autoridades y vecinos se fusionaron para rememorar una festividad que forma parte del ADN cultural de la ciudad.

El descenso de la Gloriosa Enseña

El reloj marcaba las 9:00 de la mañana cuando el epicentro festivo se trasladó al Ayuntamiento. Con los acordes del himno nacional resonando con fuerza y el Pájaro del Oriol vigilando desde el balcón principal, se llevó a cabo la solemne bajada de la Gloriosa Enseña. En un acto de unidad, los portavoces de la corporación municipal participaron en el descenso para, posteriormente, confiar el estandarte a Juan Martínez Tomé, quien este año asumió con orgullo el histórico cargo de Síndico Portador.

La comitiva y el tributo a las patronas

Con el estandarte liderando el paso, las autoridades iniciaron su recorrido por el corazón del casco antiguo hacia la Catedral del Salvador. Los integrantes de la Comparsa Caballeros del Rey Fernando se encargaban de guiar el traslado de las imágenes de las Santas Justa y Rufina hasta su propia parroquia, preparando el terreno para los actos eclesiásticos.

El templo de las patronas albergó la Misa de la Reconquista, que contó con la homilía del reverendo Luis Ortuño Gallud. Fue allí donde se vivió el instante más sobrecogedor del día: la reverencia de la Gloriosa Enseña del Oriol. Cumpliendo a rajatabla el antiguo precepto de que el estandarte solo se doblega ante Dios y ante el monarca, Martínez Tomé inclinó la enseña frente al altar mayor, un gesto cargado de respeto que conmovió a los presentes.

La comitiva se reactivó desde la iglesia de las Santas Justa y Rufina rumbo a la plaza de Capuchinos. Allí, frente al monumento de la Armengola, se rindió un cálido tributo a la heroína medieval cuya leyenda es clave en la reconquista de la ciudad.

El broche de oro lo pusieron las miles de almas de los bandos moro y cristiano, que inundaron el centro urbano de Orihuela con sus marchas y alegría incombustible. El desfile concluyó de vuelta en el Ayuntamiento, consolidando una vez más el prestigio de esta celebración catalogada de Interés Turístico Internacional.

Puedes ver el desfile completo aquí: