Entre los principales objetivos de la iniciativa se encuentran activar la atención hacia el entorno mediante la experiencia, la observación y el juego
La Concejalía de Costa culmina el proyecto de sensibilización sobre la importancia de la posidonia y las fanerógamas marinas con una exposición colectiva resultado del proceso participativo desarrollado junto a vecinos de la costa de Orihuela.
La muestra se inaugurará el próximo 5 de octubre en el Club Náutico de Dehesa de Campoamor, donde podrá visitarse hasta el 7 de diciembre. La exposición recoge las experiencias, reflexiones y creaciones surgidas durante los talleres ‘Tejer posidonia’, una propuesta que ha permitido a los participantes acercarse al entorno marino desde la observación, el juego, el diálogo y la creación artística.
Un proyecto que comenzó con una conferencia sobre las fanerógamas marinas
El programa arrancó el 16 de septiembre con la conferencia ‘Entre la tierra y el mar: el mundo oculto de las fanerógamas marinas y sus usos tradicionales’, celebrada en el Club Náutico de Campoamor.
La ponencia corrió a cargo del profesor doctor Diego Rivera Núñez, catedrático de Botánica del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Murcia, quien ofreció a los asistentes una aproximación al mundo de las fanerógamas marinas y a la importancia que tienen estos ecosistemas para el litoral.
Durante la conferencia también se abordaron los diferentes usos tradicionales vinculados a estas especies, permitiendo acercar a los participantes no solo a su dimensión ecológica, sino también a la relación histórica y cultural entre las comunidades y el entorno marino.
Esta primera actividad sirvió como punto de partida para un programa que posteriormente trasladó los contenidos científicos al terreno de la experiencia y la creación artística.
Tres talleres para conocer y ‘tejer’ la relación con el litoral
Tras la conferencia, el proyecto continuó con los tres talleres que conformaron ‘Tejer posidonia’, desarrollados en el entorno del Club Náutico de Campoamor y dirigidos a la participación de los vecinos de la costa.
Las sesiones plantearon una aproximación diferente al paisaje litoral, utilizando la observación, el juego y el intercambio de experiencias como herramientas para prestar atención al entorno y reflexionar sobre la relación de las personas con el mar.
El proceso tuvo como eje la creación de una pieza artística inspirada en esta planta marina y, especialmente, en su función de fijar y proteger los fondos marinos. Para ello, los participantes trabajaron con cuerda de fibra natural y retales de tela, materiales con los que fueron construyendo mediante el trenzado una estructura que evoca los rizomas y las hojas de la posidonia.
De la experiencia compartida a una exposición abierta a la ciudadanía
El resultado de este proceso participativo podrá contemplarse ahora en la exposición que se inaugurará el 5 de octubre en el Club Náutico de Dehesa de Campoamor.
La muestra permitirá conocer la pieza colectiva creada durante los talleres y acercará al público las reflexiones y experiencias que han acompañado todo el proceso. De este modo, la exposición pone en valor tanto el resultado artístico como la propia experiencia de participación de los vecinos de la costa de Orihuela.
La iniciativa combina así divulgación científica, participación ciudadana y creación artística para contribuir al conocimiento y la valoración del patrimonio natural del litoral.
El proyecto ha contado con la participación de profesionales de distintas disciplinas, entre ellas la Facultad de Biología, con María Ángeles Esteban Abad y Diego Rivera; la Facultad de Filosofía, con Juan Manuel Zaragoza; y la Facultad de Bellas Artes, con María Soledad González-Reforma y la artista independiente María Escarabajal Martínez.
Entre los principales objetivos de la iniciativa se encuentran activar la atención hacia el entorno mediante la experiencia, la observación y el juego; dar a conocer la importancia ecológica de la posidonia; generar espacios de reflexión y diálogo colectivo; explorar la relación entre los ecosistemas marinos y los procesos humanos; y fortalecer los vínculos entre las personas participantes y el territorio.





