Por José Aix, portavoz de Ciudadanos
Si Dios es generoso con el madrugador, hoy el Todopoderoso le habrá dado un pescozón a Mestre y los suyos. Resulta que hace unos días –el 6 de octubre para ser exactos- convocó el alcalde una sesión de la Comisión Especial de Cuentas para hoy a las 8 de la mañana con el único punto del orden del día de desestimación de alegaciones y aprobación por este órgano de la cuenta general de 2025 del ayuntamiento de Orihuela.
Cierto es que es una hora poco frecuente, pero ahora, viendo las redes, he comprendido que Vegara iba a participar en un acto de El Español y que, por tanto, debía marcharse pronto. Por motivos de agenda, todo normal; desde el punto de vista administrativo, también. Todo según lo previsto para llegar al pleno extraordinario del jueves: hay alegaciones a la cuenta, el alcalde convoca comisión… Pero, sorpresa: ¡no aparece VOX! Y más: ¡la cuenta general llegará al pleno con dictamen desfavorable! Harina de otro costal es la interpretación de los números. Los grupos de la oposición, como hicimos en la fase inicial de tramitación, hemos votado en contra por lo que, valga la redundancia, cuenta la cuenta: vivir en Orihuela es más caro que nunca y tenemos los peores servicios que jamás hemos tenido.
La exponencial subida de tributos municipales desde que Vegara es alcalde y Mestre le levanta la mano, como ese gato dorado que venden en los chinos para votarle todo a favor, es inversamente proporcional al efecto que este sablazo produce en la calle. Y es que parece lógico pensar que, si el ayuntamiento recauda de nuestros bolsillos unos 13 millones de euros más que hace un par de años, los oriolanos queramos ver esos ‘trece kilos’ en la calle. No olviden el tasazo de las basuras, la suciedad de las calles y las sonrisas de los concejales de PP y VOX justificando su magnífica gestión. Tampoco que los concejales de gobierno sean ahorrativos debe ser contado como una virtud porque el dinero municipal debe estar en la calle, en zanjas abiertas, en los andamios, en las vallas, en el asfalto, en farolas, en aceras y en tantas cosas que hacen falta, y no guardadito en una cuenta bancaria, que es, aunque no se enteren los miembros de esta funesta coalición, donde está el negocio para algunos. ¡Ojito! Más porterías, más canastas, menos goteras, menos luces fundidas, más centros cívicos, más escenarios, más cultura, más arte, más puentes sobre autopistas… ¡Ah, y menos impuestos! ¡Eso es lo que quieren los oriolanos!
Pero volvamos al tema: ¿dónde estaban los concejales de VOX? Siempre más dados a los eslóganes que a la acción, siempre más de folclore que de trabajo, siempre más de banderitas que de compromisos reales, hoy, resacosos por sobredosis patriótica, después del Día de la Hispanidad –que debe ser para ellos, con tanto uniforme, con la cabra de la legión, con tantas rojigualdas en la calle y tanto himno nacional, lo más parecido al clímax de un excitante encuentro íntimo- no han aparecido. ¡Y no han dado explicaciones! Mestre y Montoya han hecho “un Pedro Sánchez” yéndose de vacaciones a tierras americanas un mes después de estar de vacaciones cuando más arrecian las críticas al gobierno local. Salvo que me equivoque, ambos concejales han ido, básicamente, a hacer bulto a Nueva York, pues no se les conoce agenda pública y mucho me temo ni Trump ni Mamdani les han recibido. ¡Y Orihuela no se puede permitir estos gastos superfluos en bultos! Orihuela necesita concejales comprometidos y trabajadores. Tampoco han aparecido Portugal ni Anabel García, aunque muy probablemente la primera estaría preparando sus clases de protocolo, y la segunda, convocando juntas de distrito o la comisión especial de sugerencias y reclamaciones, que ya va siendo hora… A todo esto, Mestre, como le pasa con todo, ha respondido a pregunta de mi compañera Luisa Boné que no tiene ni idea de qué se ha hecho ni dónde están los chiringuitos ni las antiguas casetas de socorrismo. ¿Desastre o golfería? ¿Ambas?
Ya lo dice Bad Bunny: si te quieres divertil, con encanto y con primol, solo tienes que vivil un octubre en Nueva Yolll. ¡Nueva Yolllll!





