Por Luis Andreu Orenes, CEO Publicitatte Online S.L y consultor especializado en digitalización
La Inteligencia Artificial ya forma parte de la actividad empresarial e institucional de la Vega Baja. En Orihuela se han anunciado acciones formativas relacionadas con esta tecnología para personas desempleadas y profesionales que necesitan reciclar sus conocimientos. La Cámara de Comercio de Orihuela ha desarrollado actividades sobre robotización e IA para asesorías, despachos, comercios y pequeñas empresas.
En Torrevieja también se han organizado sesiones sobre innovación, mejora de operaciones y aplicación estratégica de la Inteligencia Artificial en los negocios.
El Hospital Universitario Vega Baja, por su parte, acogió una jornada centrada en su utilización dentro de la dirección sanitaria. La comarca ha comenzado a adoptar estas herramientas. Ahora necesita decidir cómo hacerlo.
He realizado una investigación sobre el uso empresarial de la IA, su impacto en el empleo , los riesgos derivados de una utilización sin supervisión y los mecanismos necesarios para reducir errores. Los datos muestran una tecnología con un enorme potencial. También una adopción más rápida que la formación necesaria para gestionarla.
En febrero de este año, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias sancionó a un abogado por incluir en un recurso 48 sentencias falsas sugeridas por inteligencia artificial. Standford HAI recoge, a partir del AI Incident Database, un crecimiento de los incidentes documentados: 123 en 2023, 233 en 2024 y 362 en 2025.
La IA puede ayudar especialmente a los perfiles menos experimentados cuando la tarea está bien definida y existe una forma clara de evaluar el resultado: puede orientar, ofrecer una respuesta rápida, reducir trabajo repetitivo, etc. Sin embargo, no sustituye automáticamente el conocimiento profesional.
La Organización Internacional del Trabajo calcula que uno de cada cuatro empleos presenta algún grado de exposición a la IA generativa. Su conclusión principal es que la mayoría de los puestos se transformará, no que desaparecerá. La OCDE también ha observado que las empresas están automatizando tareas mientras crean otras nuevas.
La Vega Baja necesita combinar adopción, formación y responsabilidad. Una empresa, un ayuntamiento, una clínica o una asesoría deberían saber qué procesos utilizan inteligencia artificial, qué información introducen, quién revisa las respuestas y asume la decisión final. La diferencia la seguirá marcando la persona que comprueba, interpreta y responde.
Porque la IA puede hacer muchas cosas pero asumir la responsabilidad no es una de ellas.




