Orihuela inicia sus Fiestas de la Reconquista con la Exposición Pública de la Gloriosa Enseña del Oriol

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Uno de los protagonistas de la noche fue el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, quien se convirtió en el primer jefe del Consell en asistir a este acto en una década

Orihuela inicia sus Fiestas de la Reconquista y de Moros y Cristianos. El balcón del Ayuntamiento acogió, en la noche de este jueves, la exposición pública de La Gloriosa Enseña del Oriol, el símbolo más importante de la ciudad. Un acto cargado de simbolismo, emoción, y de gente. Cientos de personas, festeros y ciudadanos abarrotaron los alrededores del Palacio del Marqués de Arneva. Nadie quiso perderse esta cita, que este año tiene la suerte, o el privilegio, de marcar el inicio de las fiestas oriolanas.

Poco ante de que el reloj de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina marcara las doce en punto de la noche, las puertas del balcón principal del consistorio se abrieron para dar paso a las autoridades que presidieron la ceremonia. Allí se pudo ver el alcalde de Orihuela, Pepe Vegara; el síndico portador de la Gloriosa Enseña del Oriol 2026, Juan Martínez Tomé; la Armengola 2026, Pilar Hernández; el embajador moro, Francisco Sánchez Mateos; el embajador cristiano, Eduardo Aparicio; así como representantes de la corporación municipal.

También pudo verse a destacadas figuras de la Vega Baja, como la alcaldesa de Bigastro, y senadora, Teresa Belmonte, o el subdelegado del Gobierno en la provincia de Alicante, Manuel Pineda.

Una presencia que llamó la atención de los presentes fue la del presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y no es para menos. Hacía diez años que un jefe del Consell no asistía a este acto. La última vez fue en 2016, cuando Ximo Puig visitó Orihuela para anunciar el inicio de la tramitación de la declaración de la Gloriosa Enseña del Oriol como BIC.

Mientras tanto, a los pies del Ayuntamiento, cientos de festeros de todas las comparsas, junto a los cargos de las distintas agrupaciones y numerosos vecinos, siguieron con expectación un acto que cada año reúne a varias generaciones de oriolanos en torno a uno de los símbolos más queridos de la ciudad.

Llamamiento a la unidad

El alcalde, Pepe Vegara, fue el primero en dirigirse a los asistentes. El primer edil aprovechó para lanzar un mensaje de unidad, orgullo de ciudad y confianza en el futuro, invitando a los oriolanos a dejar a un lado las diferencias y trabajar juntos por el desarrollo del municipio. » Debemos hablar de nuestra ciudad como un enamorado habla de su enamorada«, afirmó, al tiempo que pidió proyectar una imagen positiva de Orihuela y » evitar recrearnos en aquello que nos hace daño como ciudad«.

Vegara apeló al espíritu que representa la figura de la Armengola y el simbolismo del Oriol para defender que la ciudad debe afrontar el futuro desde la unión. » Seamos uno ante todos los demás, seamos uno ante el mundo entero«, señaló, recordando que » Orihuela demostró que cuando lucha unida es capaz de alcanzar cualquier objetivo que se proponga«.

El regidor también aprovechó la presencia del presidente de la Generalitat Valenciana para reclamar respaldo institucional. » Pedimos a la Generalitat que nos ayude a seguir mirando hacia delante con la frente alta y la mirada puesta en un futuro por el que luchamos cada día«, manifestó, convencido de que la ciudad tiene potencial para seguir creciendo.

En uno de los momentos más contundentes de su discurso, el primer edil hizo un llamamiento a sumar esfuerzos en favor de Orihuela y lanzó un mensaje a quienes, a su juicio, perjudican la imagen del municipio. » Hagamos sitio al que venga con afán de sumar«, afirmó, antes de añadir que quienes » vienen a restar, a decirnos que no es posible y a destilar un veneno que no queremos, que se sumen a nuestra cruzada o se marchen a otro sitio«.

Durante su intervención, Vegara también dedicó unas palabras al Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol, Juan Martínez Tomé, de quien destacó su trayectoria y compromiso con la ciudad. » Hoy tu pueblo te entrega para que sostengas y portes su propio corazón«, expresó, asegurando que la enseña oriolana » no es solo una bandera, sino un trozo real de nuestra historia y de los sueños de generaciones de oriolanos«.

El alcalde concluyó animando a los vecinos a vivir intensamente las Fiestas de la Reconquista y reiteró su llamamiento al orgullo de pertenencia. » Orihuela, sé generosa contigo misma«, pidió antes de proclamar que estas celebraciones son » las más hermosas del mundo» y cerrar su intervención con los tradicionales vivas al Síndico, al Oriol, a la Fiesta y a Orihuela.

Mirar al pasado para ganar el futuro

Posteriormente tomó la palabra el síndico portador de la Gloriosa Enseña del Oriol. En su intervención, Juan Martínez Tomé reivindicó el papel histórico de Orihuela y lanzó un mensaje de ambición colectiva para el futuro de la ciudad. Tras agradecer el honor recibido, aseguró que portar la enseña oriolana supone llevar consigo » la historia de la ciudad, bordada en esta Señera por todos los oriolanos que a lo largo de los tiempos han vivido y modelado la ciudad que hoy conocemos«.

Martínez Tomé recordó el valor simbólico de la Gloriosa Enseña del Oriol, declarada Bien de Interés Cultural en 2017, y destacó que el estandarte representa » la historia, los sueños y los anhelos de miles de oriolanos y oriolanas«. El Síndico afirmó que asumirá esta responsabilidad » con mucho orgullo y con la responsabilidad de llevar en mis manos la historia de la ciudad«, mostrando su compromiso de trabajar por Orihuela y sus ciudadanos.

Durante su intervención, el Síndico puso el foco en los retos que, a su juicio, debe afrontar el municipio para recuperar protagonismo. » La historia, que siempre debemos tener presente, no puede sostenerse en la nostalgia, tiene que sostenerse en la ilusión«, afirmó, defendiendo que Orihuela debe » volver a creer en sus posibilidades y reclamar aquello que merece por su historia, por su gente, por su patrimonio y, sobre todo, por su futuro«.

Entre sus principales reivindicaciones situó la necesidad de garantizar los recursos hídricos para la Vega Baja. » Defender el agua significa cuidar el empleo, cuidar el medio ambiente, cuidar nuestra economía y cuidar un paisaje que forma parte de nuestra identidad«, señaló, reclamando una gestión basada en » el consenso y la solidaridad«.

Otro de los grandes ejes de su discurso fue la mejora de las infraestructuras. Martínez Tomé, aprovechando la presencia de Pérez Llorca, reclamó mejores comunicaciones ferroviarias, accesos por carretera y una movilidad que conecte el casco histórico, las pedanías y la costa. En este sentido, destacó la importancia de proyectos como la CV-95 y afirmó que » necesitamos infraestructuras para mejorar el empleo, fomentar el emprendimiento y abrir nuevas oportunidades para nuestras empresas«.

El Síndico también puso sobre la mesa uno de sus grandes sueños para la ciudad: convertir Orihuela en una auténtica ciudad universitaria. » Si queremos que Orihuela ocupe un lugar relevante en el siglo XXI, debemos apostar por el conocimiento, por la investigación y por el talento«, defendió, apostando por reforzar el papel del campus de la Universidad Miguel Hernández y mejorar servicios como el alojamiento, el transporte y los espacios universitarios.

En su intervención también reivindicó el valor del patrimonio, la cultura y la figura de Miguel Hernández como motores de desarrollo. » Una ciudad que cuida de su patrimonio, que apoya a sus impulsores, que abre sus museos y sus espacios culturales, es una ciudad que genera actividad económica, atrae visitantes y fortalece el sentimiento de pertenencia«, aseguró.

Como mensaje final, Martínez Tomé apeló a la unidad y a recuperar la ambición colectiva para construir el futuro de Orihuela. » No vengo a pedir privilegios, vengo a reclamar oportunidades«, afirmó, antes de insistir en que la ciudad » no quiere vivir del recuerdo de su pasado, sino construir un futuro a la altura de su historia«. El Síndico cerró su discurso con un llamamiento a trabajar juntos: » Hagámoslo por las generaciones que un día mirarán hacia atrás y podrán decir que hubo un tiempo en que una ciudad decidió volver a creer en sí misma… y lo consiguió«.

Finalizados los parlamentos, y como marca la tradición, los asistentes entonaron en castellano el Himno de la Comunitat Valenciana, interpretado al unísono por autoridades, festeros y público, en un ambiente de profundo sentimiento y orgullo por las raíces oriolanas.

La velada concluyó con una recepción oficial a los cargos festeros, a la que asistieron representantes institucionales y del mundo festero tanto de Orihuela como de otros municipios, poniendo el broche de oro a una noche que volvió a abrir las puertas a unas fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional y que, un año más, comenzaron con la Gloriosa Enseña del Oriol como gran protagonista.