Santiago Posteguillo desvela en Orihuela que ya escribe la quinta novela de Julio César: «Vivo en una especie de delirio creativo»

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El escritor, que llenó el aforo de La Lonja en un encuentro organizado por la Cátedra Oriol, confesó que está terminando de corregir la cuarta entrega de su saga, mientras trabaja en la quinta y prepara las tramas de la sexta

El escritor Santiago Posteguillo protagonizó ayer un encuentro literario en La Lonja de Orihuela que congregó a un numeroso público hasta completar el aforo del recinto. Durante más de una hora, el autor compartió las claves de su universo narrativo, reflexionó sobre la escritura y la interpretación de la historia y realizó algunas revelaciones sobre el estado de su ambicioso proyecto literario dedicado a Julio César.

La entrevista-conferencia, organizada por la Cátedra Oriol, estuvo conducida por la profesora de Lengua y Literatura Española Fuensanta Estremera, quien propuso un recorrido por la trayectoria del escritor, desde sus comienzos literarios hasta sus novelas más recientes, deteniéndose en las técnicas narrativas, los personajes y las grandes cuestiones históricas y humanas que atraviesan su obra.

El encuentro comenzó con un recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario mencionado durante la apertura del acto. El director de la Cátedra Oriol, Juan Martínez Tomé, y su secretario, José Francisco Parra, agradecieron la extraordinaria respuesta del público y destacaron la intensa programación cultural de la institución. Entre las próximas iniciativas anunciaron la creación de un Rincón Hernandiano en el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), los días 23 y 24 de noviembre.

El alcalde de Orihuela, José Vegara, participó también en la apertura, donde destacó la contribución de la Cátedra a la proyección del patrimonio cultural y arquitectónico de la ciudad.

A por la quinta entrega

Una de las revelaciones más destacadas de la velada llegó cuando Posteguillo explicó en qué momento se encuentra su proyecto narrativo sobre Julio César, concebido como una serie de seis novelas que le ocupará aproximadamente doce años de trabajo.

«Estoy acabando de corregir la cuarta y estoy escribiendo la quinta y mientras escribo la quinta hago anotaciones para la sexta», confesó el escritor, quien explicó que las conexiones entre las distintas entregas le obligan a mantener una visión global de toda la saga. «Hay cosas que salen en la cuarta o quinta que van a tener que ir a la sexta. Y, de hecho, cosas que escribí en la primera que tendrán que aparecer en la sexta», añadió.

Esta intensa actividad creativa le llevó a realizar una de las confesiones más personales del encuentro: «Yo vivo ahí en una especie de delirio creativo que es un poco de locos».

Posteguillo defendió esa implicación absoluta con la escritura como una condición necesaria para transmitir emoción a sus lectores. «Si yo no me obsesiono y de la obsesión voy a la pasión, ¿cómo les voy a apasionar a ustedes con un texto?», planteó, antes de reconocer: «Tengo un desasosiego creativo muy grave».

El novelista recordó que necesitó escribir ocho novelas históricas y unas ocho mil páginas sobre Roma antes de sentirse preparado para abordar la figura de Julio César, un personaje que durante años le había impuesto un enorme respeto. «Después de ocho novelas históricas de entre ochocientas y mil páginas, con unas ocho mil páginas escritas sobre Roma, ahora ya me atrevo al universo César», afirmó.

Del rechazo de las editoriales al éxito de Africanus

La entrevista permitió descubrir también la faceta más humana del escritor, especialmente cuando recordó sus dificultades para abrirse camino en el mundo editorial. «Africanus no es mi primera novela escrita. Es mi primera novela publicada», aclaró Posteguillo, quien recordó que antes de su debut editorial, a los 39 años, había escrito poesía, relatos y dos novelas, una erótica y otra negra, que fueron rechazadas por las editoriales. Lejos de interpretar aquellos rechazos como una injusticia, decidió revisar su trabajo y buscar nuevas posibilidades narrativas. «A veces, cuando te dicen que algo está mal, tampoco está mal reflexionar que quizá algo sea mejorable», señaló.

El autor reivindicó el trabajo, la preparación y la perseverancia frente a la idea romántica del talento innato. Recordando una reflexión de Stephen King sobre las distintas categorías de escritores, aseguró: «El competente, trabajando, preparándose y escribiendo, puede intentar ser bueno. Y yo es lo que llevo intentando hacer siempre».

Posteguillo evocó además sus primeros ejercicios poéticos y la influencia de Miguel Hernández, cuya lectura le ayudó a comprender la importancia de trabajar el lenguaje, la adjetivación y la precisión expresiva. Su llegada a la novela histórica se produjo cuando decidió unir sus dos grandes pasiones: contar historias y estudiar el pasado. Así nació Africanus, protagonizada por Escipión, el general romano que derrotó a Aníbal. «Roma somos nosotros, es nuestro origen», afirmó para explicar su fascinación por aquella civilización.

Desde entonces, su obra se ha convertido en un enorme proyecto de reconstrucción literaria de la historia romana, que el propio autor describió como «un gran puzle» cuyas piezas ha ido componiendo sin seguir necesariamente un orden cronológico.

Entretener al lector

Durante la conversación, Fuensanta Estremera profundizó en las técnicas narrativas que caracterizan la obra de Posteguillo, desde la construcción de la intriga y los saltos temporales hasta las descripciones de batallas, los discursos políticos y los recursos de anticipación que permiten establecer complicidades con los lectores.

El escritor explicó que su objetivo fundamental es entretener, aunque sus novelas también incorporan reflexiones sobre la política, el derecho, las desigualdades sociales y los conflictos del poder. «Lo primordial para mí cuando yo estoy creando una novela es conseguir entretener al lector», afirmó.

Posteguillo se declaró heredero de la gran tradición de la novela de aventuras, con autores como Alejandro Dumas, Charles Dickens y Benito Pérez Galdós, cuyas obras combinan el entretenimiento con una profunda reflexión sobre la sociedad.

También explicó que utiliza una escritura que denomina «multinivel», concebida para que lectores con distintos conocimientos históricos puedan disfrutar de la misma historia. Entre sus recursos destacó la ironía dramática, que permite jugar con acontecimientos que muchos lectores ya conocen y establecer una complicidad con ellos.

Las mujeres y los personajes anónimos

Otro de los asuntos abordados fue la importancia de recuperar en la literatura a quienes tradicionalmente han quedado al margen de los grandes relatos históricos. Posteguillo recordó su interés por reivindicar el papel de las mujeres en la antigua Roma, una preocupación que le llevó a escribir Yo, Julia, novela con la que obtuvo el Premio Planeta.

También defendió la presencia de personajes ficticios que representan a los sectores populares de la sociedad romana: esclavos, gladiadores, comerciantes, prostitutas y ciudadanos anónimos de quienes apenas han sobrevivido testimonios históricos. Para el escritor, una buena novela histórica no debe limitarse a narrar las decisiones de emperadores y generales, sino mostrar también cómo afectaban los grandes acontecimientos a la vida cotidiana de la población.

En este sentido, citó como referentes a Tolstói y Galdós, especialmente los Episodios nacionales, donde los grandes personajes históricos conviven con figuras populares que permiten construir un retrato social más amplio. Posteguillo considera que esta combinación es más compleja desde el punto de vista narrativo, pero también mucho más enriquecedora.

El poder, la guerra y la fragilidad de los grandes gobernantes

La entrevista permitió asimismo explorar algunos de los temas recurrentes de sus novelas, como la ambición, la lucha por el poder y la caída de los grandes personajes históricos.

Posteguillo recordó que los emperadores romanos vivían bajo la amenaza constante de la violencia y que muchos terminaron asesinados, pese a lo cual el poder imperial seguía siendo objeto de deseo. Destacó especialmente el caso de Diocleciano, quien, tras reorganizar el Imperio, decidió abdicar y retirarse, una decisión excepcional entre los gobernantes romanos.

Según explicó, las grandes confrontaciones deben narrarse con sus consecuencias políticas, sociales y humanas, sin ocultar el sufrimiento que provocaron.

Al ser preguntado por los mejores generales de la Antigüedad, situó entre los más destacados a Julio César, Aníbal, Escipión y Trajano, valorando especialmente su capacidad para enfrentarse a adversarios de gran talento militar.

La importancia de los escritores

En el turno de preguntas del público, Posteguillo protagonizó uno de los momentos más reflexivos de la jornada al abordar la función de la literatura en la sociedad. El novelista recordó una pregunta que acostumbraba a plantear a sus alumnos universitarios: si los escritores son realmente necesarios para la supervivencia humana.

Su respuesta distinguió entre las profesiones imprescindibles para garantizar las necesidades básicas y aquellas que permiten enriquecer la experiencia de vivir. Para explicarlo, evocó el confinamiento durante la pandemia, cuando millones de personas recurrieron a novelas, películas, series y videojuegos para sobrellevar el aislamiento. «Para sobrevivir no hacen falta los escritores. Pero para que esta vida sea algo más que sobrevivir, sí», defendió.