Los padres afirman que ha habido casos de niños que se han visto obligados a dar clases en el suelo, a comer por turnos en el comedor y casos de hermanos enviados a centros diferentes
Niños obligados a dar clases sentados en el suelo, a comer por turnos en los comedores, hermanos enviados a colegios diferentes y falta de recursos en los centros de recepción. Estas son solo algunas de las quejas que han verbalizado los padres de los alumnos del CEIP Virgen de la Puerta de Orihuela, tras conocer el testimonio de sus hijos, tras haber vivido el que ha sido su primer día lectivo del curso 2026/2027.
El cierre de este colegio, situado junto al Santuario de Nuestra Señora de Monserrate, ha sacudido el panorama educativo y social de la ciudad. Este verano, la Conselleria de Educación dio la orden de cierre del centro, ante el riesgo que suponía para alumnos, profesores y demás personal educativo. Sin embargo, desde el Ayuntamiento se ha estado trabajando, hasta el final, para mantener su apertura, mediante reparaciones y demás trabajos, que permitiesen la continuidad del CEIP Virgen de la Puerta.
A pesar de los anuncios del equipo de gobierno, este miércoles, día en el que comenzó oficialmente el curso académico, el centro no abrió sus puertas. Como solución provisional, se decidió distribuir a los más de 300 alumnos en los colegios de La Campaneta y Molins, con transporte escolar gratuito. Sin embargo, las familias denuncian «improvisación» y aseguran que el Ayuntamiento «se está riendo de ellos». Los padres afirman que no se les ha dado la opción de matricularlos en colegios situados en el casco urbano, más cerca de sus casas; y aseguran que, incluso, se han dado casos de hermanos que han sido separados en centros diferentes, lo que dificulta su integración. Incluso se han relatado casos de alumnos, con necesidades especiales, que, al menos en este primer día, no han recibido una atención adaptado y especializada a su situación.
Otro de los puntos de la polémica es el tema del transporte. El Ayuntamiento ha habilitado un servicio de transporte escolar para los alumnos. Sin embargo, los padres subrayan que la lejanía de los colegios supone un gran inconveniente. Hay casos de familias que no disponen de coche, y en casos en los que hubiese que recoger a un alumno enfermo, o tener que llevarlo más tarde por circunstancias médicas, sería imposible, lo que provocaría que ese alumno perdiese un día de colegio, con el perjuicio que supondría para su desarrollo académico.
No pocos familiares ocultan su malestar ante esta situación, incluso hay quien sospecha de cierto sesgo racista en esta decisión. El grueso de los alumnos del CEIP Virgen de la Puerta provienen de familias de etnia gitana e inmigrantes, por lo que creen que si esta situación le hubiese ocurrido a otras personas, el Ayuntamiento habría puesto más de su parte, y habría facilitado las cosas, no dando lugar al cierre del centro.
Los relatos de las vivencias de los pequeños en su primer día en sus colegios «de adopción» han sido la gota que ha colmado el vaso de padres y familias. Este viernes, a las 19:00 horas, se ha convocado una protesta, a las puertas del Ayuntamiento de Orihuela, para reclamar al equipo de gobierno una solución digna para toda la comunidad educativa, como la construcción de un nuevo colegio, la instalación de barracones provisionales en descampados, o la matriculación de los pequeños en centros situados en el casco urbano.





