El Ayuntamiento impulsa un Catálogo de Protecciones que recoge 16 elementos de interés histórico, cultural, arqueológico, etnológico y paisajístico del municipio
El Ayuntamiento de Bigastro avanza en el diseño de una herramienta de planeamiento orientada a blindar su legado histórico y consolidar los rasgos propios de su identidad local. A través del trabajo conjunto entre las áreas de Urbanismo y Cultura, el municipio elabora un Catálogo de Protecciones que servirá para inventariar los bienes patrimoniales de mayor relevancia y fijar las garantías normativas que aseguren su conservación a largo plazo. La iniciativa ha superado ya un hito administrativo clave con la redacción del Documento Inicial Estratégico, el paso previo indispensable para iniciar la correspondiente tramitación ambiental ante el organismo autonómico competente en materia urbanística.
El borrador inicial del catálogo abarca un total de 16 elementos y áreas de singular interés público. La propuesta integra tanto la arquitectura religiosa y civil como los espacios de articulación urbana y natural más representativos. Entre ellos destacan la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, el trazado del casco antiguo, las antiguas escuelas municipales, la Ermita de San Isidro, La Alborada, el histórico matadero, el Parque de Santa Ana, el paraje de la Loma de Bigastro y la cantera de La Pedrera, además de elementos devocionales como la Cruz de su barrio homónimo.
El proyecto destaca por adoptar una visión global del patrimonio que trasciende la simple preservación de edificios monumentales. El plan extiende su cobertura a las infraestructuras hidráulicas de la huerta tradicional —como sifones, el Azarbe Mayor y la Acequia de Alquibla—, la red de caminos, los paisajes característicos y las manifestaciones inmateriales. Dentro de estas últimas, se otorga una consideración especial como Bien Catalogado al Canto de los Auroros y al itinerario ceremonial del Pasacalle de La Alborada por su arraigo etnológico. De forma complementaria, el documento establece un Área de Vigilancia Arqueológica centrada en el centro histórico, en particular en torno a las plazas de la Iglesia y de la Constitución, debido a las referencias sobre la posible existencia de estructuras termales y vestigios de época romana en el subsuelo.
Protección y oportunidades de financiación
Desde el Ayuntamiento se destaca que la catalogación no solo permitirá conocer y preservar mejor estos elementos, sino que también puede abrir nuevas posibilidades para la recuperación y puesta en valor del patrimonio municipal.
Disponer de bienes identificados, documentados y reconocidos mediante los correspondientes instrumentos de protección puede facilitar que el Consistorio pueda optar a líneas de ayudas y subvenciones destinadas a la conservación, rehabilitación y recuperación del patrimonio. De esta manera, el catálogo podría convertirse también en una herramienta para captar recursos externos y desarrollar futuros proyectos en distintos puntos del municipio.
El concejal de Urbanismo, Antonio Meseguer, ha defendido la importancia de dar este paso para garantizar que el patrimonio local tenga continuidad en el futuro.
“No queremos que nuestro patrimonio quede únicamente en fotografías o en el recuerdo de nuestros vecinos. Queremos identificarlo, protegerlo y conseguir que pueda convertirse en una oportunidad para Bigastro”.
Meseguer también ha señalado que el objetivo es pasar de las declaraciones de intención a una protección efectiva: “Lo que no se reconoce, difícilmente se puede proteger; y lo que no se protege, corre el riesgo de desaparecer”.
Para el responsable municipal, el catálogo debe servir además como punto de partida para transformar ese patrimonio en proyectos concretos: “Queremos que este patrimonio pueda convertirse en proyectos y en inversiones para Bigastro, aprovechando las líneas de ayudas que permitan hacerlo realidad”.
Con este procedimiento, Bigastro pretende avanzar hacia un modelo en el que la conservación de su patrimonio histórico, cultural y paisajístico se combine con su recuperación y puesta en valor, de manera que estos elementos puedan seguir formando parte de la identidad del municipio y de su desarrollo futuro.





