Cuando el dulce sueño te desampare

Publicidad

Cuando el dulce sueño te desampare. Imagen de Joaquín Marín

Por Mateo Marco Amorós

Cuando el dulce sueño te desampare es verso del canto segundo de la Ilíada. El trigésimo cuarto concretamente. Cuando el dulce sueño te desampare o –según traducciones– te abandone. O más literal: Cuando te deje el sueño de dulce espíritu. Es decir, cuando despiertes.

Lo tomo como título genérico para futuras columnas. Verso que resuena tras conocer el hallazgo de unos arqueólogos de la Universidad de Barcelona en Egipto, de la Misión Arqueológica de Oxirrinco, que a finales de 2025 encontraron una momia de época romana, de hace unos mil seiscientos años, con un papiro sobre el abdomen. Analizado el papiro, resultó ser del canto segundo de la Ilíada, pasaje donde el sueño enviado por Zeus insta a Agamenón a tomar Troya. Episodio conocido como «El catálogo de las naves» por enumerar las embarcaciones aqueas disponibles contra el reino de Príamo.

Ese papiro, con un fragmento de la Ilíada sobre el abdomen de una momia, me invita a pensar en qué texto pondría sobre mis restos, qué obra podría llevarme a la tumba. Difícil elección porque se me ocurre una biblioteca. De pronto… Alguna de Las cartas a un joven poeta, de Rilke. El pasaje del rey de El Principito, de Saint-Exupéry. De Steinbeck, el primer párrafo de Las uvas de la ira, éste en inglés. De Hemingway, el último capítulo de El viejo y el mar. De Gil de Biedma su Contra Gil de Biedma, subrayando en negrita la palabra «cacaseno». De Reclus, algún fragmento de El arroyo o… O de autor desconocido ese bellísimo soneto al Cristo crucificado, el de No me mueve mi Dios para quererte… A saber. Y si fuera partitura… La del preludio de Tristán e Isolda, de Wagner; la de la Pavana para una infanta difunta, de Ravel o… O de Chapí, la del cuarto movimiento del cuarto cuarteto en Si menor y…

Ante la indecisión, que me quemen. Que hagan cenizas y que algún montañero insumiso las esparza en Salvatierra. En la cima de la sierra de la Villa. En Villena. Para cuando sea para mí el infinito sueño que nunca me desampare.