La reivindicación parte de una preocupación compartida: encontrar una solución que garantice el bienestar y la calidad educativa
Las familias del CEIP Virgen de la Puerta, del CEIP Nuestra Señora de Monserrate de Molins y del CEIP Nuestra Señora del Pilar de La Campaneta han guardado esta mañana cinco minutos de silencio a las puertas de sus respectivos centros educativos, en una acción conjunta de las tres comunidades educativas para mostrar su preocupación ante la situación actual y reclamar una solución que permita reagrupar al alumnado del CEIP Virgen de la Puerta en un centro del casco urbano de Orihuela.
La reivindicación parte de una preocupación compartida: encontrar una solución que garantice el bienestar y la calidad educativa de todos los niños y niñas afectados.
Las familias del CEIP Virgen de la Puerta han manifestado su voluntad de que sus hijos e hijas puedan permanecer reagrupados en el casco urbano de Orihuela, evitando los desplazamientos diarios en autobús y la separación de su comunidad educativa.
Por su parte, las familias de Molins y La Campaneta consideran que la incorporación de un volumen adicional de alumnado de esta magnitud puede repercutir en la organización y funcionamiento de sus centros y afectar a las condiciones en las que se prestan los servicios educativos y se desarrolla la actividad diaria de los colegios.
Por este motivo, las tres AMPAs reclaman a las administraciones competentes que reconsideren la solución adoptada y estudien una alternativa en el casco urbano de Orihuela que permita reagrupar al alumnado del CEIP Virgen de la Puerta en un mismo espacio educativo, con capacidad, recursos y condiciones suficientes para atenderlo adecuadamente.
Esta alternativa permitiría responder a las necesidades de las tres comunidades educativas: evitaría los desplazamientos diarios del alumnado del Virgen de la Puerta, favorecería que sus niños y niñas permanecieran juntos y permitiría que los centros de Molins y La Campaneta mantuvieran unas condiciones adecuadas para garantizar el bienestar y la calidad educativa de su alumnado.
Las AMPAs quieren subrayar especialmente que no existe un enfrentamiento entre las familias de los distintos centros. Al contrario, los cinco minutos de silencio celebrados de manera conjunta evidencian el apoyo, la solidaridad y la comprensión entre las tres comunidades educativas ante una situación que ninguna de ellas ha elegido.
El problema no son los niños y niñas ni sus familias. La reivindicación se dirige a las administraciones responsables y persigue encontrar una solución diferente que no obligue a elegir entre el bienestar de unos alumnos y el de otros.
Los cinco minutos de silencio celebrados hoy en los tres centros pretenden hacer visible una petición compartida: que se reconsidere la actual distribución del alumnado y se habilite una alternativa adecuada en el casco urbano de Orihuela.
Las tres comunidades educativas reclaman, en definitiva, una solución que una, no divida; que garantice los derechos, el bienestar y la calidad educativa de todos los niños y niñas y que no haga recaer sobre otros centros las consecuencias de una situación cuya solución corresponde a la Administración educativa.





