Mónica Menargues, de Orihuela a Sevilla: ‘La vida es vertical’ alcanza su segunda edición en pocas semanas

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La autora oriolana, afincada actualmente en Sevilla, sitúa gran parte de su libro en la huerta de la Vega Baja y prepara una presentación en Orihuela para septiembre

Mónica Menargues, natural de Orihuela y residente en Sevilla desde hace aproximadamente diez años, está viviendo un destacado momento literario con La vida es vertical, su obra publicada en el mes de abril por la editorial independiente valenciana La Consentida. El libro está funcionando “bastante bien” y, en apenas un par de semanas desde su lanzamiento, ha alcanzado una segunda edición tras agotarse la primera.

La autora prepara actualmente una presentación del libro en Orihuela para el próximo mes de septiembre, en un regreso a la tierra que ocupa un lugar esencial en su obra.

La vida es vertical reúne 46 textos que Menargues prefiere definir como “postales familiares”. Según explica la escritora, el libro nació de textos escritos por separado durante aproximadamente dos años, sin una intención inicial de convertirse en una obra unitaria. Fue más adelante, al descubrir una misma voz y unos personajes comunes, cuando decidió organizarlos por etapas vitales para darles cohesión.

“Lo que hay dentro son pequeñas escenas de la vida cotidiana. A veces hay monólogos, hay muchos fragmentos”, señala la autora, quien subraya que, aunque cada texto puede leerse de forma independiente, en conjunto construyen la vida de la protagonista.

A medio camino entre la memoria, la ficción y la imaginación, el libro construye un retrato íntimo de una infancia y un entorno familiar atravesados por el amor, el dolor, la rareza y la belleza de lo cotidiano. Gran parte de la obra está ambientada en la huerta de la Vega Baja, un paisaje profundamente ligado a la infancia, la memoria y la escritura de Menargues.

La autora sitúa en este territorio reconocible —marcado por montañas, palmeras, naranjos, bancales, costumbres y tradiciones— buena parte de la identidad del libro. También destaca una forma de relacionarse propia de la zona, basada en la solidaridad vecinal y el apoyo mutuo.

“Las personas de allí sí pueden ubicar muy bien que se trata de esa zona”, afirma.

El lenguaje visual tiene un peso importante en su escritura. Menargues, apasionada del cine, asegura que muchos textos nacen de imágenes de recuerdos personales, trasladadas después a la palabra. En ese proceso, identifica dos elementos fundamentales: el humor y la poesía.

Para la autora, el humor resulta esencial para equilibrar la dureza de muchos pasajes, mientras que la poesía aporta una mirada luminosa. “Los textos son duros y hay mucho dolor. Entonces el humor para mí era la forma de contrarrestar ese dolor”, explica.

Aunque Menargues insiste en que La vida es vertical no es un libro autobiográfico, sí lo considera profundamente personal y ficcionado. Entre las realidades que atraviesan la obra aparece de forma constante la enfermedad mental, presente en los textos sin ser mencionada explícitamente. La autora explica que esta decisión responde, en parte, al estigma que todavía persiste sobre las enfermedades mentales graves.

El libro puede encontrarse en la página web de la editorial La Consentida, en la librería Atenea de Orihuela, donde la propia autora solicitó que hubiera ejemplares disponibles y en cualquier librería de España bajo encargo. Tras la reciente reimpresión, vuelve a estar presente en librerías.

Con esta obra, Mónica Menargues ofrece una propuesta literaria personal, estructurada a partir de fragmentos de memoria, paisaje y experiencia, en la que la Vega Baja se convierte en un escenario central reconocible.