Cámara Orihuela se suma a la reivindicación de Torrevieja para acabar de una vez con el colapso de la N-332

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La institución pide una respuesta definitiva a una infraestructura clave que afecta a la movilidad, la competitividad empresarial y el desarrollo económico de la Vega Baja

La Cámara de Comercio de Orihuela se suma a la reivindicación del Ayuntamiento de Torrevieja para pedir al Gobierno de España la licitación y ejecución del desdoblamiento de la carretera N-332 a su paso por la ciudad de la sal, una actuación que la institución cameral considera “urgente, necesaria y de interés comarcal”. El presidente de la Cámara, Mario Martínez, recuerda que la duplicación de la N-332 forma parte de las reivindicaciones históricas del territorio en materia de infraestructuras, junto con la de la CV-95 y la liberalización de los peajes de la AP-7 que afectan directamente a la Vega Baja.

Martínez, ha señalado que “el desdoblamiento de la N-332 no puede esperar más”, ya que “es problema estructural que afecta a la movilidad, al turismo, al comercio, a los servicios y al conjunto de la actividad económica de la comarca”. Desde la institución cameral se insiste en que el estado actual de estas tres vías de comunicación provoca un embudo en Torrevieja y en su entorno, ya no sólo durante el verano, sino durante todo el año. Cámara Orihuela considera que la reivindicación planteada por el Ayuntamiento de Torrevieja debe ser asumida por el conjunto de ayuntamientos de la comarca, al tratarse de una infraestructura que condiciona la conectividad del litoral, pero también la actividad económica de municipios del interior. “El desarrollo económico no entiende de límites municipales. Lo que ocurre en Torrevieja afecta también a nuestras empresas y trabajadores”, ha indicado el presidente de la Cámara.

En este sentido, Mario Martínez pide a las administraciones que actúen, porque “cuando una empresa valora instalarse, crecer o invertir en un territorio, analiza también sus comunicaciones. Si los accesos están colapsados, si los tiempos de desplazamiento son imprevisibles y si las alternativas de movilidad no funcionan, perdemos competitividad.”, ha añadido Martínez. La institución cameral defiende que el desdoblamiento de la N-332 se aborde junto a una estrategia global de movilidad para la Vega Baja que incluya la ejecución de la CV-95 como eje vertebrador entre Orihuela y Torrevieja y la liberalización de los peajes de la AP-7 en los tramos que afectan a la comarca. “La Vega Baja no puede seguir siendo una excepción, ya que mientras vemos cómo en otros territorios se han adoptado medidas para aliviar la presión del tráfico y mejorar la movilidad, aquí seguimos con peajes que penalizan a residentes, empresas y visitantes, y con carreteras que llevan demasiado tiempo esperando actuaciones definitivas. Es por esto que solicitamos a todas las administraciones un plan de inversiones que sitúe a esta comarca en el siglo XXI”, ha indicado el presidente cameral.

La Cámara rechaza la instalación de plantas solares en suelo de valor agrícola o turístico

Por otro lado, y respecto a la futura instalación de infraestructuras fotovoltaicas en distintos puntos de Orihuela y de la Vega Baja, desde la Cámara de Comercio de Orihuela “defendemos la implantación de energías renovables y la transición hacia modelos más sostenibles, pero consideramos que este desarrollo debe realizarse de forma ordenada, compatible con la protección del territorio y evitando la ocupación de suelos de alto valor agrícola o turístico”, ha asegurado el presidente de Cámara Orihuela. Mario Martínez ha señalado que “la Vega Baja tiene espacios adecuados para la instalación de energía solar como balsas de riego, cubiertas de naves industriales, de edificios municipales o incluso el entorno del pantano de La Pedrera”, tal y como ya manifestó durante la jornada sobre el PORN de Sierra Escalona celebrada en Cámara Orihuela y en la que se habló sobre la planta necesaria para proveer de energía renovable a la desalinizadora de Torrevieja.

La Cámara considera que la transición energética debe ser una oportunidad para el territorio, pero no puede convertirse en un factor de pérdida de suelo productivo ni en una amenaza para sectores estratégicos de la Vega Baja.