Juan José Sánchez afirmó que tradición y creación son plenamente compatibles, como lo son historia y porvenir, por lo que “no podemos quedarnos anclados en el disfrute de las glorias pasadas”
En su discurso de ingreso como Académico correspondiente de la Real Academia de Cultura Valenciana, el patrono de la Fundación Cultural Miguel Hernández y del Patronato Histórico-Artístico de la Ciudad de Orihuela Juan José Sánchez Balaguer, afirmó: “No puedo desaprovechar esta ocasión para pedirles comprensión y connivencia en el sueño de la conversión del casco histórico de Orihuela en Distrito Cultural de la Comunidad Valenciana mediante la puesta en marcha de un Campus Creativo. Se trataría de desarrollar un ecosistema que conjugue continente y contenido en el centro histórico; que respire e inspire al arte, a la cultura y al emprendimiento en industrias creativas para transformar social, cultural y económicamente la ciudad”.
En este sentido, abogó por “Impulsar un área reconocida donde se concentren instalaciones y programas culturales que sirvan como polo de atracción y motor de transformación económica y social, promoviendo la colaboración, la innovación y la revitalización de un sector urbano degradado. Activar una herramienta que apoye con decisión el desarrollo económico, impulse un mayor sentido de pertenencia y profundice en la capacidad de la cultura local. En definitiva, construir un ecosistema que –además de conservar lo que merezca la pena- fortalezca la economía mediante industrias culturales que potencien la identidad local, regeneren espacios deteriorados o en desuso, y los conviertan en puntos vibrantes de actividad que al mismo tiempo sirvan de atractivo turístico”.
Juan José Sánchez afirmó que tradición y creación son plenamente compatibles, como lo son historia y porvenir, por lo que “no podemos quedarnos anclados en el disfrute de las glorias pasadas”, y se mostró defensor de “la cultura viva, es decir de la Economía de la Cultura que actúa como motor de desarrollo, generando empleo, riqueza y cohesión social, interrelacionando la identidad cultural con los sectores innovadores. Que busca también profesionalizar el sector para establecer un equilibrio entre la rentabilidad económica y la preservación de los valores culturales, transformando ideas en bienes y servicios y garantizando la propiedad intelectual. En definitiva, defiendo la cultura que aporta valor intangible (cohesión, identidad, tradición) junto con el tangible (investigación, ingresos, turismo)”, señaló.
En su condición de Primer Síndico de la Gloriosa Enseña del Oriol quiso ejercer “de apasionado Embajador”, y dijo que “Orihuela tiene que seguir siendo el referente del sur para los otros valencianos, y conseguir que vuelva a los lugares que ocupó en sus mejores tiempos”. O, por decirlo con las palabras del recordado profesor Santiago Grisolía, que: “En la encrucijada de nuestro tiempo, entre la globalización total y la nostalgia de un mundo más seguro que hemos conocido bien, pero que va desapareciendo ante nuestros propios ojos, quizás un ecosistema como el oriolano podría ser capaz de todo, de tener éxito de nuevo, si consiguiera el muy difícil equilibrio entre la creación hacia fuera y hacia adentro”. Dicho de otra manera: “conseguir por un lado una sociedad compleja y eficaz, sin miedos, que mire de tú a tú a las sociedades vecinas y a otras más lejanas. Y por otro lado, que sepa reforzar los vínculos con los territorios propios de su historia y mantener viva la memoria de su gran pasado”.
Sánchez Balaguer afirmó en otro momento de su discurso de ingreso en la RACV que pondrá el máximo empeño en estrechar los lazos culturales entre el cap i casal y las tierras del sur, “porque creo que esta Institución puede ser un instrumento eficaz para que Orihuela vuelva por sus fueros y consiga situarse en el lugar que le corresponde dentro de la Comunidad Valenciana”, recordando al respecto que, tras su incorporación a la Corona de Aragón, Orihuela se convirtió en la Capital de la Gobernación “Ultra Xixonam”, siendo la segunda ciudad más importante del Reino de Valencia. “Esta jerarquía política y administrativa produjo un auge económico y cultural, cimentando un patrimonio rico y diverso que requiere ahora una indudable rehabilitación”, señaló.
El nuevo académico se refirió también a la amplia nómina de ilustres oriolanos que, desde tiempo inmemorial fueron a residir en Valencia y se fundieron en el propósito de “Ofrecer nuevas glorias a España”, y citó alguna de las señas de identidad comunes como la Gloriosa Enseña del Oriol y la Real Senyera, que no se inclinan más que ante Dios en la Eucaristía “y constituyen los símbolos máximos de unos valores coincidentes en un mismo amor por una inmensa historia”. Recordó a este respecto que, en el año 1993, se produjo el hecho excepcional de que ambas –Enseña y Senyera- desfilaran juntas por las calles oriolanas el 17 de julio, acompañadas de las máximas autoridades locales y autonómicas, y arropadas por el calor popular, con motivo de la celebración del 750 aniversario de la Reconquista de la Ciudad. Otra de las señas de identidad que apuntó es la celebración de la Fiestas del Corpus Christi, datada en Orihuela en 1400 (28 años después que en Valencia). Sin olvidar un tercer rasgo distintivo común: la huerta y sus Tribunales consuetudinarios de las Aguas.
El acto, celebrado en la Sala Consular de la histórica Lonja de la Seda de Valencia (Patrimonio de la Humanidad), se inició con la interpretación del Himno de la Real Academia de Cultura Valenciana, y estuvo presidido por el Decano de la misma, Luis Miguel Romero Villafranca, quien realizó la laudatio del nuevo académico en la que resumió los méritos concurrentes en el mismo. Tras la presentación de la publicación Analecta Localia Valentina, finalizó la sesión con los Himnos de Valencia y España. Entre los asistentes estaban el presidente del Consell Valencià de Cultura, José María Lozano Velasco, académicos numerarios y correspondientes de la RACV y cronistas oficiales.





