El acceso a la vivienda continúa deteriorándose y obliga a destinar una parte creciente de la acción social al sostenimiento del alquiler y la exclusión residencia
Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante ha presentado su memoria de actividad correspondiente al año 2025, un ejercicio especialmente significativo por la celebración del 60 aniversario de la institución. La memoria refleja un contexto marcado por el agravamiento de las dificultades de acceso a la vivienda y por las barreras que la situación administrativa irregular sigue generando a miles de personas migrantes. De hecho, cerca de 6.400 personas atendidas durante el año se encontraban en esta situación.
La presentación ha contado con la participación del obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, el director de Cáritas Diocesana, Víctor Mellado, la secretaria general, María Boyer Navarro, y el delegado episcopal de Cáritas Diocesana, Rvdo. D. Joaquín Carlos Carlos. Durante el encuentro también se ha presentado la campaña institucional para el Día de la Caridad 2026, bajo el lema «Elige amar. Elige comunidad».
Más de 15.700 personas acompañadas
Durante 2025, Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante acompañó a 15.705 personas participantes, alcanzando a un total de 23.342 personas beneficiarias a través de las Cáritas parroquiales y los distintos programas y proyectos diocesanos.
La memoria refleja situaciones cada vez más complejas y prolongadas en el tiempo. El perfil de las personas acompañadas muestra una clara feminización de la pobreza: el 69% fueron mujeres frente al 31% de hombres.
La diversidad de situaciones acompañadas pone de manifiesto la complejidad de los procesos de exclusión presentes en nuestro territorio. Estas cifras reflejan una realidad social que continúa exigiendo respuestas cercanas, integrales y sostenidas en el tiempo.
Vivienda, un derecho cada vez más inaccesible
La vivienda se ha consolidado como uno de los principales desafíos sociales en la provincia de Alicante y como el factor de exclusión que más está condicionando la vida de las personas acompañadas por Cáritas. El aumento continuado del coste del alquiler, la escasez de vivienda asequible y las dificultades de acceso para determinados colectivos están generando situaciones de creciente inestabilidad residencial.
La memoria señala que el 46% de las personas atendidas vive en régimen de alquiler y que cerca de una de cada cuatro reside en una habitación alquilada dentro de una vivienda compartida. Esta situación refleja las dificultades que muchas familias encuentran para acceder a una vivienda digna y mantenerla en el tiempo, especialmente cuando se combinan situaciones de precariedad laboral, bajos ingresos o barreras administrativas.
El impacto de este problema va mucho más allá del ámbito residencial. La vivienda condiciona el acceso al empleo, la educación, la salud y las relaciones familiares y comunitarias. Sin una vivienda estable resulta mucho más difícil desarrollar un proyecto de vida, consolidar procesos de inclusión o afrontar con garantías otras dificultades personales y familiares.
Este escenario también está transformando la intervención social de Cáritas. Una parte creciente de las ayudas económicas y de los procesos de acompañamiento se orientan al sostenimiento de la vivienda y a prevenir situaciones de pérdida de alojamiento o exclusión residencial. La institución insiste en la necesidad de impulsar respuestas estructurales que permitan garantizar el acceso a una vivienda digna, especialmente para las personas y familias que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.
La irregularidad administrativa bloquea el acceso a derechos
La movilidad humana atraviesa buena parte de las situaciones acompañadas por Cáritas. El 68% de las personas atendidas son extracomunitarias y, dentro de este grupo, el 60% se encuentra en situación administrativa irregular, configurando uno de los principales factores de exclusión social presentes actualmente en el territorio.
La irregularidad administrativa limita de forma directa el acceso a derechos básicos como el empleo, la vivienda o determinadas prestaciones sociales. Muchas personas se ven obligadas a desarrollar sus proyectos de vida en condiciones de gran inseguridad, encontrando obstáculos constantes para acceder a oportunidades que les permitan avanzar hacia la autonomía y la inclusión.
Las consecuencias de esta situación se hacen especialmente visibles en el ámbito laboral y residencial. La imposibilidad de acceder al mercado de trabajo en condiciones normalizadas dificulta la obtención de ingresos estables, mientras que las barreras para acceder a una vivienda obligan con frecuencia a aceptar condiciones habitacionales precarias o situaciones de hacinamiento.
Esta circunstancia afecta a familias con menores, personas jóvenes y personas que llevan años residiendo en nuestro país, pero que continúan encontrando importantes dificultades para regularizar su situación. Ante ello, Cáritas desarrolla una labor de acompañamiento integral que combina acogida, orientación, apoyo jurídico y promoción de derechos.
Sinhogarismo y salud mental
La exclusión residencial encuentra su expresión más extrema en las personas sin hogar. Durante 2025, Cáritas acompañó a 1.065 personas en situación de sinhogarismo a través de las Cáritas parroquiales, equipos de calle, centros de acogida y viviendas de inclusión.
Uno de los aspectos más preocupantes es su estrecha relación con la salud mental. El 48% de las personas acompañadas presentaba algún tipo de patología en este ámbito, una circunstancia que exige respuestas especializadas y una coordinación cada vez mayor entre recursos sociales y sanitarios.
Empleo como camino hacia la autonomía
El acceso a un empleo digno continúa siendo uno de los principales factores de inclusión social y autonomía personal para las personas acompañadas por Cáritas.
Durante 2025, Cáritas acompañó a 1.522 personas en procesos relacionados con el empleo, desarrollando acciones de orientación, intermediación laboral y mejora de la empleabilidad. Destaca también la labor de la empresa de inserción Retextil, que combina sostenibilidad ambiental e inclusión social mediante la generación de oportunidades laborales para personas en situación de vulnerabilidad.
El valor de la comunidad y del voluntariado
Toda esta acción ha sido posible gracias al compromiso de 1.583 personas voluntarias y 107 profesionales contratados, así como a la presencia de las 137 Cáritas parroquiales distribuidas por todos los pueblos y barrios de la diócesis. Esta amplia implantación territorial permite ofrecer una respuesta cercana, continuada y adaptada a las necesidades de cada comunidad.
La memoria destaca también la importancia de los vínculos comunitarios como elemento fundamental para prevenir y superar situaciones de exclusión. En un contexto marcado por la soledad y la fragilidad de las redes de apoyo, la comunidad se convierte en un espacio de acogida, acompañamiento y participación que favorece los procesos de inclusión.
El voluntariado continúa siendo el principal activo de Cáritas y una expresión concreta del compromiso de la comunidad cristiana con las personas más vulnerables.
Un año marcado por el 60 aniversario
La memoria presentada corresponde al año en que Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante celebró sus 60 años de historia. Seis décadas de compromiso con las personas más vulnerables, de presencia continuada en el territorio y de trabajo constante por la dignidad humana y la justicia social.
A lo largo de estos años, la institución ha consolidado una red formada por 137 Cáritas parroquiales presentes en todos los pueblos y barrios de la diócesis, convirtiéndose en una de las principales referencias de acción social y acompañamiento a las personas en situación de vulnerabilidad.
«Elige amar. Elige comunidad»
Junto a la memoria anual, Cáritas ha presentado también su campaña institucional para el Día de la Caridad 2026, bajo el lema «Elige amar. Elige comunidad».
La campaña invita a redescubrir la fuerza transformadora de la fraternidad en un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda, la exclusión, la soledad y el debilitamiento de los vínculos sociales.
«Elige amar» es una llamada personal a no permanecer ajenos al sufrimiento de quienes nos rodean. Supone optar por la cercanía, la escucha, la acogida y el compromiso, reconociendo que cada persona puede contribuir a transformar la realidad a través de pequeños gestos cotidianos que generan esperanza.
«Elige comunidad» es una invitación a fortalecer los vínculos que nos unen y a construir espacios donde las personas puedan sentirse acogidas, acompañadas y reconocidas. En un contexto donde muchas situaciones de exclusión se ven agravadas por la soledad y la falta de apoyos, Cáritas recuerda que la comunidad es un elemento esencial para la inclusión y el desarrollo de las personas.
Coincidiendo con la celebración del Corpus Christi y el Día de la Caridad, la campaña anima a toda la sociedad a implicarse en la construcción de una sociedad más humana, fraterna y cohesionada, donde nadie quede excluido y donde el cuidado mutuo siga siendo una fuente de esperanza.





