Orihuela contempla un año más el enigmático brillo de la lechuza

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Fotografía Víctor Ortega

Un singular fenómeno de luz y arquitectura convierte cada 21 de junio a la Iglesia de Santiago Apóstol en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad

Cada año, con la llegada del solsticio de verano, la ciudad de Orihuela es escenario de un acontecimiento tan llamativo como singular. Al caer la tarde del 21 de junio, un preciso rayo de sol ilumina exclusivamente la figura de una lechuza esculpida en la portada de la Iglesia de Santiago Apóstol, mientras el resto de la fachada permanece en sombra. Se trata de un espectáculo natural que solo puede contemplarse una vez al año y que atrae a vecinos, visitantes y amantes del patrimonio histórico.

Este templo, declarado Bien de Interés Cultural y reconocido como Monumento Nacional desde 1933, alberga importantes tesoros artísticos y arquitectónicos. Entre ellos destacan su impresionante bóveda y la imagen de la Sagrada Familia realizada por el escultor murciano Francisco Salzillo. Sin embargo, cada mes de junio es la pequeña lechuza de su portada la que acapara toda la atención.

El fenómeno ha despertado durante años la curiosidad de quienes lo contemplan. Aunque alrededor de este acontecimiento han surgido numerosas leyendas. La precisión con la que la luz alcanza la figura resulta especialmente llamativa. El último rayo de sol de la primavera incide directamente sobre la lechuza justo en el momento en que la estación llega a su fin y comienza el verano, creando una imagen única que se repite con exactitud año tras año.

La relevancia de este acontecimiento ha llevado a la Concejalía de Turismo a incluirlo dentro de su programación anual mediante una ruta temática dedicada al solsticio de verano. La actividad reúne a numerosos asistentes en la plaza de Santiago para presenciar un instante que combina historia, arte, astronomía y tradición en uno de los monumentos más representativos de Orihuela.

Más allá de su valor simbólico, el misterio se ha consolidado como una de las citas más singulares del calendario turístico local, convirtiendo a la Iglesia de Santiago Apóstol en un punto de encuentro para quienes desean contemplar cómo la naturaleza y el patrimonio histórico se unen durante unos breves minutos cada 21 de junio.

Fotografía Víctor Ortega