Un proyecto estratégico para Orihuela

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Por José María Lozano Velasco, presidente del Consell Valencià de Cultura

Sobrecogido por las horrorosas consecuencias de esa malvada coalición de un desastre natural con un gobierno inepto por corrupto y criminal en Venezuela, celebro la solidaridad internacional y común -ahora sí- con un pueblo sometido con extrañas complicidades a la bota autoritaria y a la miseria de la que sus dirigentes y otros han hecho un agosto permanente.

Más cerca, en Orihuela, el espíritu del Oriol se mantiene y la historia de la que su patrimonio arquitectónico y cultural, así como la nómina de prohombres y mujeres de pro dan cuenta, mantiene una hoja de ruta tal vez nunca interrumpida.

Sobrecogido por las horrorosas consecuencias de esa malvada coalición de un desastre natural con un gobierno inepto por corrupto y criminal en Venezuela, celebro la solidaridad internacional y común -ahora sí- con un pueblo sometido con extrañas complicidades a la bota autoritaria y a la miseria de la que sus dirigentes y otros han hecho un agosto permanente.

Más cerca, en Orihuela, el espíritu del Oriol se mantiene y la historia de la que su patrimonio arquitectónico y cultural, así como la nómina de prohombres y mujeres de pro dan cuenta, mantiene una hoja de ruta tal vez nunca interrumpida.

Oriolano de raza y convicción, Juan José Sánchez Balaguer, de poliédrica personalidad, profesionalidad y decidida militancia cultural, ha lanzado la idea -que no es nueva sin haber envejecido- de un nuevo campus académico en materia de industria cultural en su amplio tablero de oportunidades, que impulsaría además la vida e imagen de un centro histórico único que, sin embargo, presenta carencias o debilidades impropias.

Lo ha hecho el pasado martes con motivo de su toma de posesión como Académico de la Real de Cultura Valenciana (RACV), en la que el flamante nuevo académico, hizo gala no sólo de los méritos que le avalan para ingresar en tan alta casa de estudios sino también de su buena memoria y afecto por mi predecesor Santiago Grisolía y su razonable militancia oriolana. Dice, y dice bien, el decano de la institución Luis Miquel Romero Villafranca, que la RACV “fue creada en 1915, como Centro de Cultura, para el mejor conocimiento de la cultura en general y la valenciana en particular, de la que, tras rigurosa selección, han formado parte los más relevantes valencianos de todas las ramas del saber”. Y otros, como el nobel Mario Vargas LlosaPedro CavadasSantiago PosteguilloMonseñor CañizaresEnrique García Asensio Claudio Chaqués entre otros, como Académicos de Honor.

Hace menos de un mes que me recibió la corporación municipal y tuve la oportunidad de conocer su compromiso con la reactivación de su monumental centro histórico, consolidado cuando todavía era capital del Reino, en digna competencia con el hoy cap i casal de la CV.

El titánico esfuerzo del doctor Sánchez Balaguer, no es nuevo ni desconocido. Su transversalidad es evidente, recorriendo desde el renacentista Fernando de Loazes, precursor de Juan de Ribera como patriarca de Antioquía, hasta el universal Miguel Hernández. Desde Antonio Orts, poco conocido autor del barroco Palacio de Rubalcava, a Alberto Campo Baeza, que bordó su intervención en el Palacio de los Duques de Pinohermoso.

Apuesto porque la oportunidad que la ocasión brinda a las universidades públicas y privadas valencianas, de contar con un campus específico en torno a la creatividad cultural entendida como industria y, en consecuencia, extendida a la totalidad de sus actores, no será desaprovechada. Y aunque la legislación vigente establece la adscripción a una sola universidad, caben vías de colaboración conjunta que también convendría explorar.

Sea como fuere, el proyecto tiene -en mi modesta opinión- el carácter de estratégico. Pero no sólo para la capital de la Vega del Segura sino también para el conjunto de la cultura valenciana. Otras derivadas museísticas relacionadas -por ejemplo- con el arte geométrico valenciano (un proyecto que personalmente considero ya muy maduro, del artista alicantino Martín Noguerol).

Atentos a los tristes acontecimientos venezolanos, no decaeremos en nuestra propias aspiraciones más cercanas por aquello de pensar globalmente y actuar localmente. También estaremos atentos a este proyecto estratégico de Orihuela.