El Hospital Vega Baja atiende cada año a más de 250 pacientes en su Unidad de Enfermedades Autoinflamatorias y Autoinmunes

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Fármacos como la colchicina y los tratamientos biológicos han mejorado el control de estas enfermedades y la calidad de vida de los pacientes

El Hospital Universitario Vega Baja de Orihuela atiende cada año a más de 250 pacientes en su Unidad de Enfermedades Autoinflamatorias y Autoinmunes, especializada en el diagnóstico y tratamiento de estas patologías complejas, muchas de ellas poco frecuentes y con una importante dificultad diagnóstica.

La unidad se ha consolidado como centro de referencia provincial en este ámbito gracias a su actividad asistencial, docente e investigadora, así como a la experiencia acumulada en el abordaje de enfermedades que requieren una alta especialización.

Las enfermedades autoinmunes y autoinflamatorias tienen en común una alteración del sistema inmunitario, aunque presentan mecanismos diferentes. En las primeras, las defensas del organismo atacan por error tejidos y órganos sanos. En las segundas, se producen por una activación inadecuada de los mecanismos de inflamación, que provoca episodios recurrentes de fiebre y otros síntomas inflamatorios sin que exista una infección u otra causa que los justifique.

«Se trata de enfermedades sistémicas que pueden afectar prácticamente a cualquier órgano del cuerpo. En muchos casos, las defensas atacan al propio organismo en lugar de protegerlo, generando procesos inflamatorios recurrentes que pueden manifestarse con fiebre, dolor articular, lesiones cutáneas, afectación digestiva o síntomas neurológicos», explica el jefe de sección de Medicina Interna del Hospital Vega Baja, y responsable de la unidad, Roberto Hurtado.

Las enfermedades autoinflamatorias y autoinmunes presentan una gran heterogeneidad clínica y suelen estar relacionadas con múltiples factores, entre ellos, la predisposición genética, determinadas alteraciones inmunológicas y diversos factores ambientales que pueden actuar como desencadenantes. Su diagnóstico resulta especialmente complejo porque muchos de sus síntomas son comunes a otras enfermedades más frecuentes.

«Las enfermedades autoinflamatorias suelen manifestarse con síntomas inespecíficos como fiebre recurrente, dolor abdominal, dolor articular, inflamación o dermatitis, lo que dificulta su identificación precoz», señala Hurtado.

La prevalencia de algunas de estas patologías es baja y apenas alcanza los cinco casos por cada 100.000 habitantes, lo que hace especialmente importante la existencia de unidades especializadas capaces de reconocer y tratar estos cuadros clínicos.

La realidad demográfica del Departamento de Salud de Orihuela favorece la detección y seguimiento de una amplia variedad de estas enfermedades. La elevada diversidad poblacional de la comarca, con residentes procedentes de distintas zonas de Europa, el norte de África y Oriente Próximo, permite atender perfiles genéticos asociados a determinadas patologías autoinflamatorias poco frecuentes en otras áreas geográficas.

Entre los ejemplos más frecuentes se encuentra la fiebre mediterránea familiar, una enfermedad genética caracterizada por episodios repetidos de fiebre e inflamación. También se atienden pacientes con síndromes de fiebre periódica indiferenciada, cuyo diagnóstico suele requerir un exhaustivo proceso de estudio y exclusión de otras causas.

«En muchas ocasiones el diagnóstico es por descarte, una vez comprobamos que los síntomas no obedecen a infecciones, procesos oncológicos u otras enfermedades inflamatorias», añade Hurtado.

Avances terapéuticos

El tratamiento de estas patologías ha experimentado importantes avances durante los últimos años. Entre los fármacos más utilizados se encuentra la colchicina, especialmente eficaz en determinadas enfermedades autoinflamatorias, donde permite reducir los brotes inflamatorios y mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

En la última década, además, la incorporación de terapias biológicas dirigidas contra moléculas implicadas en la inflamación, como las interleucinas 1 y 6, ha supuesto un cambio sustancial en el pronóstico de muchos pacientes. Estos tratamientos permiten controlar la enfermedad de forma más específica, disminuir las complicaciones y reducir la necesidad de otros medicamentos con mayores efectos secundarios.

La actividad de la unidad combina la asistencia clínica con la investigación y la formación de nuevos especialistas. Roberto Hurtado colabora con el Servicio de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic de Barcelona y participa habitualmente en actividades docentes relacionadas con estas patologías.

«Es fundamental seguir impulsando la investigación y la formación en este campo. Son enfermedades que requieren profesionales altamente especializados y uno de nuestros objetivos es que los residentes y facultativos jóvenes de nuestro hospital adquieran experiencia en su diagnóstico y tratamiento», indica.

Además, profesionales del Servicio de Medicina Interna del Hospital Vega Baja han publicado diversos estudios científicos sobre enfermedades autoinflamatorias y autoinmunes en revistas científicas nacionales e internacionales como Rheumatology de Oxford Academic o Medicina Clínica Española, que han contribuido al avance del conocimiento sobre estas patologías y consolidando al centro oriolano como referente en este ámbito.