Por Mateo Marco Amorós
Como me disgusta que la política local funcione a salto de mata, me agradó que el Ayuntamiento de Orihuela proyectara en febrero de 2025 un Plan de Actuación Integrado (PAI). Para desarrollar, entre 2026 y 2029, acciones e inversiones que mejoren la ciudad.
Proyectar es útil al exigirnos evaluar necesidades y prioridades. Y es cierto que cuando uno programa, siendo ambicioso, si no se cumple el pleno de objetivos corre el riesgo del desaliento. Pero sabiendo esto, vale la pena aspirar a la luna aunque de momento sólo podamos orbitarla, tarea también difícil. Importa, insisto, saber qué necesitamos y qué queremos.
El Plan de Actuación Integrado de Orihuela, vinculado a la Estrategia de Desarrollo Integrado Local (EDIL), prevé nueve actuaciones para el desarrollo de barrios desfavorecidos y la mejora de los servicios en la población. El veintiuno de febrero de 2025, las documentaba Loreto Mármol en INFORMACIÓN. Una, la rehabilitación del Teatro Circo y entorno para crear un espacio cultural. Dos, la reurbanización de la avenida de la Constitución hasta el centro histórico. Tres, la rehabilitación del Museo Arqueológico comarcal y antiguo hospital de San Juan de Dios. Cuatro, la renovación de la plaza de Santa Lucía y alrededores. Cinco, la digitalización de las casas museo y natal de Miguel Hernández y los museos de la Muralla y de la Reconquista. Seis, la sustitución de las redes de agua más antiguas en los barrios de San Isidro, Rabaloche, Miguel Hernández y San Antón. Siete, la transformación en parque inundable del parque de las Espeñetas. Ocho, la apuesta por una «Orihuela conectada e integradora» que facilite la gestión de servicios e información ciudadana. Y nueve, la construcción de una Escuela Permanente de Adultos en el barrio de Santiago y un centro educativo en San Isidro para formación y empleo de colectivos desfavorecidos. Aquí lo propuesto y…
Y la Resolución de 16 de enero de 2026, de la Dirección General de Fondos Europeos dejó «En reserva» lo planificado. Gozo en un pozo, mejor no caer en el desánimo. Mejor la tinta en el tintero que derramada, teniendo claro en qué emplearla cuando pueda ser.





