La solemnidad se instala en las calles de Catral durante la procesión del Santo Entierro

Publicidad

Los vecinos no quisieron perderse uno de los desfiles más importantes de la Semana Santa que ha logrado, con los años, la participación de la mayoría de sus cofradías

Catral vivió en la noche del Viernes Santo uno de sus desfiles procesionales más solemnes y relevantes de la Semana Santa, la procesión del Santo Entierro que, con el paso de los años, ha logrado reunir a casi todas sus cofradías.

Las calles del municipio fueron testigo del fervor de los catralenses que quisieron acompañar a las imágenes durante todo el recorrido -Plaza de España, General Prim, Victoria, Almoradi, García Ortuño, San Juan, Constitución, Santa Bárbara y de nuevo Plaza de España-, y también de aquellos que salieron de sus casas para vislumbrar la belleza de todas las esculturas que salieron puntuales, a las 22 horas, de la Parroquia Santos Juanes de Catral.

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, constituida como tal en 1996, abría esta procesión general con su imagen titular, el Nazareno, tallada por los valencianos Rabasa y Royo en 1942 y que representa a Jesús cargando en su hombro la cruz donde murió crucificado.

El Descendimiento de la Cruz, conformado por seis imágenes realizadas por Miguel A. Grafiá y perteneciente a la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús, fue la siguiente en partir del sagrado templo seguido de la obra del Santísimo Cristo de la Misericordia, realizada en 2009 por el escultor local Francisco Manzanera, a petición de la Cofradía de Nuestra Señora de Los Dolores -fundada en 1882-, y que simboliza la Virgen con Cristo muerto en sus brazos tras bajar de la cruz.

La siguiente en partir de la parroquia fue La Cruz de Los Labradores, emblema iconográfico del Triunfo de la Cruz, realizada en 1986 por el imaginero albaternse Valentín García. Esta obra pertenece a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud, una de las más antiguas de Catral puesto que su advocación se impuso en 1844 y tras el terremoto ocurrido en la comarca de la Vega Baja en 1829.  

Le seguía la imagen del Cristo Yacente, sin duda una de las más veneradas y respetadas por los catralenses, que partió a hombros de la iglesia para recorrer, como cada Viernes Santo, las calles del municipio bajo la atenta mirada de muchos vecinos, y custodiada por ocho miembros de la Guardia Civil. Decenas de parejas matrimoniales, de riguroso luto, alumbraron a esta imagen, realizada en 1942 y atribuida al escultor valenciano José María Ponsoda, durante todo el recorrido.

Con el cáliz de la Pasión en su mano donde fue recogida la sangre de Cristo, y como algo característico de la Semana Santa catralense, salía la imagen de San Juan, titular de la Cofradía de San Juan Evangelista –fundada en 1883-, realizada en 1943 por los valencianos Rabasa y Royo debido a que la original fue quemada, como muchas otras, en 1936.

También a hombros pero, en esta ocasión, portada únicamente por mujeres que demostraron nuevamente su entrenamiento, temple y sacrificio, salió del templo la última de las imágenes, La Soledad. Sin duda, uno de los pasos más admirados y aplaudidos por los vecinos, realizado hacia 1940 para sustituir al desaparecido en 1936 y de autor desconocido, que discurrió por las calles de la localidad bajo la armonía de la banda local de música SUM La Constancia. 

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*