Por Pedro Díaz Torrecillas
Resulta imposible no pensar en Miguel Hernández cuando uno contempla el estado actual de Orihuela. La ciudad que vio nacer a uno de los poetas más universales de España parece hoy atrapada en una decadencia lenta, visible y profundamente preocupante.
Orihuela posee un patrimonio histórico, monumental y cultural excepcional. Sin embargo, la realidad cotidiana dista mucho de la imagen de una ciudad viva, dinámica y orgullosa de sí misma. El deterioro urbano, la suciedad en demasiadas zonas, el cierre constante de comercios tradicionales, la falta de actividad en el centro y la pérdida progresiva de atractivo son ya parte del paisaje habitual.
Lo más grave no es únicamente el deterioro físico de la ciudad, sino la sensación creciente de inoperancia política y ausencia de dirección. Da la impresión de que el gobierno municipal carece de un verdadero proyecto de ciudad, de una estrategia seria capaz de revitalizar Orihuela y recuperar la energía social, económica y cultural que un día tuvo.
Mientras otras ciudades históricas reinventan sus centros urbanos, apoyan el comercio local, generan actividad y convierten su patrimonio en motor económico y turístico, Orihuela continúa instalada en la improvisación, en actuaciones aisladas y en una preocupante falta de ambición.
Miguel Hernández representa cultura, memoria, identidad y dignidad para esta ciudad. Pero homenajear su figura no puede limitarse a actos institucionales o discursos conmemorativos. La mejor manera de honrar el legado de Miguel Hernández sería construir una Orihuela viva, cuidada, limpia, activa y culturalmente referente. Y hoy, lamentablemente, ocurre exactamente lo contrario.
Muchos vecinos perciben que Orihuela se está apagando lentamente ante la pasividad de quienes deberían liderar su recuperación. Y cuando una ciudad pierde comercio, servicios, población y autoestima colectiva, el deterioro termina convirtiéndose en algo estructural.
Orihuela merece mucho más. Y los ciudadanos también merecen un gobierno municipal capaz de estar a la altura de la historia, el patrimonio y el potencial de esta ciudad.





