La celebración continuó a las 21:30 horas con la tradicional procesión del patrón por las calles de Rojales
Rojales vivió ayer, lunes 29 de junio, una de las jornadas centrales de las fiestas en honor a San Pedro Apóstol, patrón del municipio. Desde primera hora de la mañana y hasta la noche, vecinos y visitantes participaron en un amplio programa de actividades que combinó tradición, música, diversión y fervor religioso.
La jornada comenzó con la actuación de la dulzaina y el tamboril, acompañados por los tradicionales cabezudos, que recorrieron las calles de la localidad en un animado pasacalles. A las 9:00 horas tomó el relevo la banda de música La Lira de Rojales, que puso la banda sonora al recorrido festivo.
Durante el desfile, la comparsa Almohades protagonizó un emotivo homenaje a la Tercera Edad, un acto al que estuvieron invitadas el resto de comparsas y todas las personas que quisieron sumarse a este reconocimiento.
Los más pequeños también tuvieron su espacio en la programación con una animación infantil celebrada a las 11:00 horas en el Malecón del Soto. La gymkhana acuática y los hinchables hicieron las delicias de los niños, que disfrutaron de una refrescante mañana de juegos.
Ya por la tarde, a las 20:30 horas, tuvo lugar la solemne misa en honor a San Pedro Apóstol, con la asistencia de autoridades municipales, reinas y reyes de las fiestas, sultanes, abanderados y numerosos fieles.
La celebración continuó a las 21:30 horas con la tradicional procesión en honor a San Pedro Apóstol, uno de los actos de mayor simbolismo y arraigo de las fiestas patronales. La imagen del patrón recorrió las principales calles del municipio acompañada por cientos de vecinos, representantes de las comparsas, autoridades locales y cargos festeros, en un ambiente marcado por la solemnidad y la devoción.
Como colofón a una intensa jornada festiva, el cielo de Rojales se iluminó con un espectacular castillo de fuegos artificiales, disparado por la Pirotecnia Ferrández de Redován. El espectáculo pirotécnico puso el broche de oro a uno de los días más esperados y multitudinarios de las fiestas patronales.





