El instrumento, bautizado como Nuestra Señora del Remedio, ha sido diseñado y construido artesanalmente por José María «Ote» y su hijo Álex para recuperar una tradición ligada a la Semana Santa
La parroquia de San Fulgencio cuenta desde este sábado con una nueva matraca que pasa a formar parte de su patrimonio campanero. El instrumento, bautizado con el nombre de Nuestra Señora del Remedio, en honor a la patrona de la localidad, fue bendecido por el párroco, D. Antonio, y sonó por primera vez durante el momento de la Consagración.
La matraca ha sido donada por dos integrantes de la Asociación de Campaneros de la Vega Baja, una agrupación formada por 14 personas que trabaja para recuperar y mantener la tradición del volteo manual de campanas en la comarca.
Detrás de esta iniciativa se encuentran José María, conocido como «Ote» y su hijo Álex quienes decidieron crear este instrumento con motivo de su primer aniversario dentro de la asociación. El proyecto comenzó con un diseño realizado en tres dimensiones por el joven Álex, que posteriormente ambos transformaron en una pieza artesanal elaborada íntegramente en madera.
Según explica Ote, la idea inicial era hacer un regalo a la asociación que, a su vez, pudiera beneficiar a una de las iglesias vinculadas al colectivo. La elección de la parroquia de San Fulgencio no fue casual. El creador recuerda que el párroco fue una de las primeras personas en apoyar el nacimiento de la asociación, cediendo espacios para reuniones y actividades.
“La idea era que la matraca se quedara en el campanario de San Fulgencio porque fue una iglesia que nos abrió las puertas desde el principio”, señala.
El instrumento ha sido construido siguiendo los principios tradicionales de las matracas. Fabricada en madera y con una caja de resonancia hueca, funciona mediante un eje central, rodamientos y varios martillos que golpean la estructura al girar manualmente mediante una cuerda, produciendo su característico sonido seco y potente.
Las matracas tienen una profunda vinculación con la liturgia de Semana Santa. Tradicionalmente sustituyen a las campanas desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, periodo durante el cual el toque de campanas queda suspendido en señal de duelo por la muerte de Cristo. Durante esos días, estos instrumentos servían para convocar a los fieles a los oficios religiosos y marcar distintos momentos litúrgicos.
La acogida del nuevo instrumento fue tan positiva que el párroco decidió que no podía ser instalada en el campanario sin una bendición previa, siguiendo una tradición similar a la que se realiza con las campanas. Tras la ceremonia, la matraca recibió oficialmente el nombre de Nuestra Señora del Remedio y quedó preparada para ocupar su lugar en el campanario de la parroquia.
Con esta incorporación, la iglesia de San Fulgencio recupera un elemento tradicional que contribuirá a mantener vivas las costumbres campaneras y el patrimonio cultural y religioso de la localidad.





