Los altos índices de contaminación aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y problemas dermatológicos como la caída del cabello

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Las partículas suspendidas en el aire favorecen el desarrollo de trombos, elevan la tensión y provoca la vasoconstricción de arterias principales

El aumento imparable de la contaminación ambiental y las partículas tóxicas presentes no solo en el aire sino también en el agua y en los alimentos, constituyen un factor de elevado riesgo para las enfermedades cardiovasculares tal y como afirma el doctor Rafael Florenciano, cardiólogo del Hospital Quirónsalud de Torrevieja.

Como explica el doctor Florenciano, el aumento de partículas contaminantes que se produce en los periodos anticiclónicos y que no permiten que éstas se dispersen sino que permanecen más tiempo suspendidas en el aire, favorecen el desarrollo de trombos, provocan una subida de la presión arterial y una vasoconstricción de las arterias coronarias responsables del riego sanguíneo del corazón y del cerebro. “Todos estos factores”, incide el cardiólogo, “pueden ser el origen de un mayor número de infartos de miocardio, arritmias e infartos cerebrovasculares. Además, una alta exposición a la contaminación ambiental beneficia la rápida progresión de la enfermedad arterioesclerótica, lo que provoca un mayor acúmulo de grasa en las arterias principales”.

Los sectores de la población que más afectados podrían verse por este fenómeno serían las personas de edad avanzada, los que padecen algún tipo de enfermedad cardiovascular previa o los que presentan alguno de sus factores de riesgo como es el caso de los diabéticos. El doctor Florenciano recomienda a estos pacientes tomar medidas preventivas o evitar la exposición los días de mayor índice contaminante, así como tomar la medicación prescrita por el especialista.

Nuestra piel, otro de los grandes perjudicados de la contaminación

Los agentes contaminantes del aire como los compuestos orgánicos volátiles, las moléculas reactivas al oxígeno, el ozono o simplemente el humo del tabaco debilitan nuestra barrera cutánea y contribuyen a alterar la piel causándole daño oxidativo con su consecuente envejecimiento prematuro y una aceleración de brotes de psoriasis o acné.

“Las pieles sensibles y atópicas”, señala el doctor José María Ricart, jefe del servicio de dermatología del Hospital Quirónsalud Valencia y director del Instituto Médico Ricart, “son las más vulnerables a los efectos contaminantes y la disminución de humedad. Sus efectos a corto y medio plazo dan paso a la aparición de diferentes afecciones dermatológicas como xerosis, eccemas y descamación, ya que la piel tiende a la sequedad y enrojecimiento.  Además, la piel ejerce de barrera natural frente a los agentes externos, función que cada vez se debilita más y la expone a cuadros alérgicos”.

La contaminación ambiental también altera nuestra salud capilar y sus partículas contaminantes provocan reacciones inflamatorias o irritaciones que ocasionan descamación que favorece la aparición de dermatitis o caspa. El dermatólogo destaca el papel que la polución juega en la salud de todo al sistema inmunológico, factor importante en la salud capilar. “El sistema inmune está formado por una red vital de células y órganos que protegen el cuerpo de infecciones que causan patologías”, explica el doctor Ricart, “y su alteración puede provocar un tipo de alopecia autoinmune cuyo avance puede frenarse con el tratamiento pautado por el dermatólogo tricólogo para estimular la regeneración tisular y el crecimiento del folículo piloso”.

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