A propósito de…XXIX

¿Orgullo o derecho de los gay?

Laura F.

Ante la noticia aparecida hace unos días en la prensa y otros medios de comunicación en los que se habla de la colocación de una pancarta del orgullo gay en el balcón del Ayuntamiento, voy a dar mi opinión Esta noticia está creando una polémica que, sinceramente, no tiene sentido. Y no lo tiene porque esto de los “Días de…”, en principio, no debería de ser. Lo que demuestra que nuestra sociedad necesita reivindicar constantemente los derechos de las personas, LOS DERECHOS, que en una sociedad avanzada y madura no tendría razón de ser.

Lo que demuestra que estamos todavía en la caverna. Aún llevamos vestimentas de piel de animal, el mazo en la mano, el troglodita arrastrando a la mujer de los pelos o al diferente porque no es como yo. Hemos conseguido desarrollar una tecnología que salva muchas vidas, que la facilita considerablemente y que nos hace “más felices”. Nuestra sociedad está por la labor de potenciar las tecnologías y dejar de lado las humanidades, haciendo que la cultura no sea un bien al que optar, por el que interesarse. Esto se ve reflejado en el sistema educativo español, el cual viene arrastrando su ineficacia desde hace treinta años. Así que el lenguaje adolece de un desarrollo por el que las cosas se llamen por su nombre, menos en política que se abusa de eufemismos para disfrazar la realidad. Es el caso de la declaración del “Orgullo gay”.

Creo que se cometió un error, en su momento, al nombrar de esa manera la defensa del colectivo homosexual en la reivindicación del derecho a serlo. Quizá se calló en el extremo opuesto, como suele ocurrir ante la represión y el sufrimiento por la condición de homosexual. Ser gay no es algo que se elige, una opción. Se es o no se es. Como se es heterosexual o no. Como se es alto o bajo. Naces con esas condiciones. La madurez de la persona es la de aceptarse y la de la sociedad aceptarla. Pero igual que no existe el “Día del orgullo familiar”, “El Día del orgullo heterosexual”, ni “EL Día del orgullo de la raza”, etc., ¡Pero orgulloso de ser gay! Uno se enorgullece de conseguir algo con esfuerzo y tesón. La normalización es lo que debe asentarse en la sociedad.

Yo sinceramente, habría proclamado “Día de los Derechos Humanos: gay”, como, por ejemplo, “Día de los Derechos Humanos: la familia”. Sí. Porque como seres humanos tenemos derecho a la garantía de una vida digna, «sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. La Declaración de los Derechos Humanos apenas tiene sesenta y cinco años y ya son papel mojado. Como todos los demás “Días de…” sirven para poco. Como mucho para remover algunas conciencias o para mitigar el remordimiento de las mismas. Se colabora puntualmente, se defiende puntualmente, etc. pero luego cada uno a lo suyo. ¿Hipocresía? Pura y dura. Si fuera por defender cada una de las injusticias que se consienten a niveles estatales y sociales, los balcones de los ayuntamientos, diputaciones y demás organismos oficiales no darían abasto a colgar banderas y carteles reivindicativos. No es necesario destacar el “DIA de…”, lo que sí es imprescindible   es educar en la igualdad, en la solidaridad y en el respeto; y, por supuesto, que las instituciones hagan realidad esos derechos. ¡A ver si llega el día en el que seamos tan civilizados que no haga falta ningún “Día de…”! Ahora. Si colgar carteles reivindicativos en el balcón del ayuntamiento, me va a garantiza la institución que va a velar por los derechos del colectivo homosexual, o de las familias sin trabajo y que pasan hambre, o del maltrato infantil, etc. ¡Vengan banderas, slogans o lo que quieran! Pero va a faltar personal para colgar y descolgar proclamas. ¿No será mejor una inscripción continua de los Derechos Humanos y trabajar todos para que se cumplan? Pero si queremos respeto, ACTUEMOS CON RESPETO.

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