Orihuela, distrito cultural innovador

Campanario Santa Justa

Juan José Sánchez Balaguer / Codirector de la Cátedra Iberoamericana de Industrias Culturales y Creativas (UMH)

Bajo el título “Un cambio de rumbo por el futuro del patrimonio oriolano”, nueve reconocidos académicos y profesionales publicaban días pasados en otro medio provincial un artículo donde, a propósito del desplome del techo de la sacristía barroca de la iglesia parroquial de las Santas Justa y Rufina, planteaban “la necesaria prioridad de una previsión adecuada, ante lo que no se puede considerar ni un hecho insólito ni aislado”, además de expresar “la inquietud sobre otros casos comparables o, incluso, más graves”. Tras señalar muy acertadamente que la inercia teórica de la “protección” apenas ha funcionado, afirmaban que “las medidas conservacionistas establecidas se muestran insuficientes ante el panorama que se dibuja: la ruina del patrimonio y la degradación irreversible en nuestros días de la ciudad histórica” para terminar pidiendo a la Iglesia, el municipio, la Generalitat, ministerios, empresas y universidades que estén a la altura para acometer ese cambio de rumbo que necesita el patrimonio oriolano.

Considero de enorme valor, tanto en el fondo como en la forma, este aldabonazo procedente de personas que, desde sus respectivas áreas de trabajo, tienen acreditada una importante hoja de servicios en su preocupación por diferentes aspectos de la ciudad de Orihuela. Como igualmente la tiene el presidente del Consell Valencià de Cultura, Santiago Grisolía -al que citan en el comienzo del artículo-, y quien tantas veces ha resaltado la importancia que, en el marco del Mediterráneo peninsular, ocupa el patrimonio cultural oriolano. La última, por cierto, en el prólogo del libro Los Síndicos de Orihuela, publicado el pasado año: “Orihuela sigue siendo el referente del sur para los otros valencianos. Y también porque vuelve a poseer capital humano. No me cansaré de repetir que nada es posible en lo colectivo si no se consigue que muchos, con la formación suficiente y en diversos campos, trabajen y creen en una sociedad que sepa valorar la vital importancia de la formación y el talento. En el entorno de nuestra capital del sur se ha ido tejiendo en estas últimas décadas una trama empresarial y educativa que podría hacer posible un salto impensable no hace tanto”.

Cobran ahora también vigencia estas otras palabras del profesor Grisolía: “En la encrucijada de nuestro tiempo, entre la globalización total y la nostalgia de un mundo más seguro que hemos conocido bien pero que va desapareciendo ante nuestros propios ojos, quizá un ecosistema como el oriolano podría ser capaz de todo, de tener éxito de nuevo, si consiguiera el muy difícil equilibrio entre la creación hacia afuera y hacia adentro. Dicho de otra manera, conseguir por un lado una sociedad compleja y eficaz, sin miedos, que mire de tú a tú a las sociedades vecinas y a otras más lejanas. Y, por otro lado, que sepa reforzar los vínculos con los territorios propios de su historia y mantener viva la memoria de su gran pasado y de su decadencia. Porque así se recuerdan los caminos que no hay que volver a transitar”.

Entronca lo expuesto con el proyecto de Distrito Cultural, CulturÓpolis, planteado al Ayuntamiento hace ya tres años, que tiene como objetivo la creación de un ecosistema creativo en la margen izquierda del Segura a su paso por la ciudad, mediante una transformación innovadora que contemple tanto continente (espacio físico, inmuebles) como contenido, desde una consideración previa y obvia: el centro histórico es imposible que exista si no tiene vida. Por ello, aboga la propuesta por acudir a la economía creativa como impulsora del desarrollo de un tejido empresarial profesionalizado, basado en las industrias creativas y culturales, en la transformación digital, y que funcionaría como motor de regeneración, tanto de la economía local como del entorno urbano en sí mismo, en este caso mediante la puesta en marcha de instrumentos ya existentes (convenio con las Administraciones autonómica y estatal –Áreas de Regeneración Urbana-, uno por ciento cultural, fondos europeos…) y otros que puedan surgir.

Se trata de un proyecto estratégico de ciudad, formulado desde la dimensión económica de la cultura, que actúa como motor de transformación y de crecimiento social y económico, donde conviven creatividad, talento (economía digital), innovación e interacción, ocio y educación, vivienda y centros de trabajo. Una apuesta para que los sectores culturales y creativos dinamicen la ciudad y mejoren la calidad de vida de las personas. La creatividad entendida como aportación de nuevas ideas y conceptos, capaces de aportar soluciones innovadoras. Y todo ello dirigido a la recuperación del centro histórico y su conversión en un ecosistema vivo y dinámico.

En definitiva, como en alguna ocasión anterior comentamos, se busca preservar el patrimonio cultural oriolano –para ello es fundamental dotarlo de las herramientas propias del patrimonio inteligente- y orientar la actividad tradicional de Orihuela hacia una economía del talento, mediante la combinación de tres perfiles muy concretos (emprendedor, tecnológico y creativo), generando espacios de formación, trabajo y encuentro para identificar modelos de negocios innovadores. Sin olvidar, en la recuperación urbana del centro histórico, la rehabilitación de espacios en desuso, la incorporación de la arquitectura efímera/itinerante en los espacios vacíos, y favoreciendo –por supuesto- una integración física urbana pero también social.

Esta ambiciosa tarea es imposible de acometer, indudablemente, sin un esfuerzo común y coordinado que involucre a los particulares afectados y a las instituciones privadas y públicas (en sus distintos niveles). Actuando con mucha generosidad y altura de miras –como decían los firmantes del artículo motivador de estas líneas- que haga posible, en palabras de Grisolía, “un salto impensable no hace tanto”, capaz de conseguir que “Orihuela vuelva a ser la gran ciudad del sur”. El reto vale la pena.

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1 Comentario

  1. El artículo de D. Juan José Sánchez, es magnífico.merece la pena que una ciudad, cómo Orihuela, y una Comunidad cómo la Valenciana, no valora a personas como don Juan José, que acrecienta la importancia de esta Comunidad, y hace de Orihuela una ciudad que lo tiene TODO : Arte, Pensadores, etc. Y una persona como Juan José, que hace de Orihuela una Ciudad que lo tiene todo: un gran pueblo y unos habitantes que dan LUZ a los habitantes de MI QUERIDA ORIHUELA. Muy bien don Juan Jose

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